<![CDATA[Titulares de PolŪtica - sierranortedigital.com]]> //www.sierranortedigital.com es-ES hourly 1 <![CDATA[Pol√≠ticos para resolver problemas y pol√≠ticos para resolverlos. Por Rafael Simancas]]>

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Durante estos días ha visitado España el escritor bosnio Velibor Colic, con motivo de la promoción de su último libro, Manual de Exilio. La evocación de sus terribles experiencias como combatiente huido de la guerra de los Balcanes ha estremecido a muchos, entre los que me encuentro.

Para expresar la aversión al nacionalismo causante de tantos desastres en Europa, Colic suele utilizar la imagen de sus paseos vespertinos entre las ciudades de Estrasburgo (Francia) y Kehl (Alemania). Son apenas diez minutos sobre el Pont du Rhin y su maravilloso paisaje. Y es inevitable el recuerdo de las tres guerras y los millones de muertos ocasionados desde 1870 por la ideología terrible que trazó una frontera de rencores absurdos entre ambas ciudades.

Quien esto escribe nació precisamente en esa pequeña villa del oeste germano y he de coincidir con el pensamiento de aquel desertor del drama balcánico, reconvertido hoy en testigo legítimo y fiel de los peligros que encierra la bestia del nacionalismo exacerbado. Colic distingue entre los políticos que resuelven problemas y los políticos que los crean, y advierte contra el resurgir de los segundos en muchos países de Europa.

Y en esta misma semana, mientras el nacionalismo catalán perseveraba en su afán por socavar la convivencia democrática en Cataluña, hemos sido una mayoría los diputados, catalanes y no catalanes, en protagonizar al menos dos buenos ejemplos de la otra política, la que persigue soluciones para la gente. Porque en esta semana se han aprobado en el Congreso sendas iniciativas para garantizar el registro veraz de la jornada laboral y para recuperar el subsidio destinado a desempleados mayores de 52 años.

Reconozco que ambas conquistas no cuentan con el glamour de esos grandes conceptos de la independencia y la república. Admito también que nuestro logro carece de la épica de esas otras reivindicaciones, como la autodeterminación y el pueblo en pie. Incluso asumiré que no hay comparación posible entre defender una simple proposición de ley y la emoción de cantar els segadors frente a un enemigo cierto, aunque sea ciertamente inventado.

No obstante, espero que muchos entiendan mi satisfacción en el día de hoy por pertenecer a ese colectivo de políticos que aspiran con toda modestia a mejorar la vida de sus representados, sin apelar necesariamente a sus vísceras, sin dibujar fronteras de separación y sin instar a que nadie odie a nadie.

Eso es. Esta semana hemos dado un paso firme contra la explotación de muchos empleados con jornadas de trabajo que no se contabilizan, que no se reconocen, que no se pagan y por las que no se cotiza. Y esta semana hemos sumado muchas voluntades para que los parados más vulnerables, aquellos que han sobrepasado los 50 años de edad y no logran encontrar empleo, cuenten con el respaldo del Estado para asegurarles una vida digna, a ellos y a sus familias.

Hoy no llego a casa con el alma henchida por el flamear de las banderas y el tronar de los himnos. Pero dormiré con la conciencia tranquila por haber contribuido humildemente a que muchos de mis semejantes vivan un poco mejor, vivan donde vivan, hablen la lengua que hablen y sientan la bandera que sientan.

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<![CDATA[Convocar elecciones con el artículo 155. Por Diego Fierro Rodríguez]]>

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Asumida la aplicación del artículo 155 de la Constitución por la grave situación que se está viviendo con la crisis política causada por los impulsos independentistas de Cataluña, toca plantearse el alcance del precepto. Una de las posibilidades que se plantea es la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña tras la asunción del control del Gobierno de esa Comunidad Autónoma.

 

La opción parece totalmente válida y bastante adecuada si se tienen en cuenta las circunstancias actuales. Sin embargo, se han podido escuchar algunas voces en contra de la medida por considerarla de imposible aplicación por la vía del artículo 155 de la Constitución.

 

Parece que resulta más adecuado pensar en la convocatoria de elecciones autonómicas en Cataluña mediante la utilización del artículo 155 de la Constitución, que indica expresamente que, si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general. Son varios los argumentos que ayudan a alcanzar esta idea de una manera contundente.

 

El artículo 155 de la Constitución se refiere a las medidas necesarias para proteger el interés general. Las mismas incluyen numerosas posibilidades, como intervenir la gestión de la financiación y de la seguridad en Cataluña, que no parecen ser incompatibles con la convocatoria de unas elecciones que dejaría en manos de la ciudadanía la composición de un nuevo Parlamento y de un nuevo Gobierno que pudieran, desde la voluntad popular, ajustar a la legalidad las actividades públicas en Cataluña. Además, de ese modo se podría comprobar cuál es el estado actual de los sentimientos independentistas de los catalanes y si, verdaderamente, desean una secesión como han estado indicando Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. También ayudaría, la convocatoria de elecciones catalanas, a reducir, al máximo, la incidencia de las decisiones del Gobierno nacional en la resolución de la controversia política y jurídica.

 

Dejando en manos de los catalanes la decisión sobre la representación parlamentaria que desean adoptar podrán marcarse los siguientes pasos. En todo caso, el proceso deberá seguir la normativa electoral con las garantías legalmente fijadas, sin que valgan chapuzas.

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<![CDATA[La constitución del 78 está amortizada y muerta. Por Javier García Isac]]>

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Es sumamente aburrido y muy complicado escribir siempre sobre lo mismo y no acabar repitiéndose. Uno puede expresarse de tal o cual forma, pero al final llegamos siempre a la misma conclusión.

No por repetitivos, debemos de dejar de decir y sobre todo denunciar la situación que atraviesa España, donde nadie parece querer reconocer lo evidente. En la mayoría de las ocasiones, esa falta de reconocimiento se debe a un comportamiento soberbio que nos lleva a creer que todo lo que hicimos fue perfecto, maravilloso, que no se cometieron errores y que nuestra trayectoria fue y es siempre inmaculada. Comportamiento soberbio y muy infantil.

Solo desde de la aceptación, desde el reconocimiento de que algo se hizo mal, podremos poner los remedios adecuados para corregir o enderezar los fallos, para corregir o enderezar la situación. En el caso de España, no sé si todavía estamos a tiempo, o sería mejor una catarsis, destruirlo todo, para volver a construirlo, para volver a empezar de cero.

Es triste ver como aquí seguimos ahondando en el error y no proponiendo mejoras que corrijan el rumbo, que corrijan la deriva de desprecio que tenemos hacia nosotros mismos y hacia nuestro país. Somos incapaces de reconocer que el régimen nacido de la constitución del 78 ya no sirve, no vale. En realidad nunca sirvió, nunca valió. La situación se hace cada vez más insostenible a medida que el régimen se desarrolla, que el régimen evoluciona hasta llegar donde nos encontramos ahora.

Nos proponen como mejora y medida correctora modificar la constitución, y en esa reforma propuesta solo se contempla el dar más cabida e importancia al hecho diferencial, más relevancia a lo que nos separa y no a lo que nos une. Cometeremos un grave error, posiblemente un error irreparable, si no aprovechamos este momento histórico para revertir una situación insostenible e inmoral. El modelo autonómico nacido del 78 ha generado españoles de primera, segunda y tercera, ha generado desigualdades sociales y culturales. Diecisiete modelos educativos, autentica fabrica de generación de analfabetos funcionales, diecisiete modelos sanitarios, diecisiete tributaciones distintas, diecisiete reinos de taifas convertidos en nidos de corrupción con diecisiete reyezuelos mediocres que solo miran por su bienestar personal o el de su partido, y en el mejor de los casos, solo por los de su tribu o aldea, nunca con perspectiva global, nunca por el conjunto de todos los españoles.

La constitución del 78 está amortizada, está muerta. Teniendo una visión buenista de las cosas, no quiero “dudar” de las buenas intenciones de aquellos que la redactaron. El acercar la administración al ciudadano, el reconocer determinadas peculiaridades de algunas regiones, el descentralizar el estado, etc. Pero el experimento salió mal. España tiene casi 6000 municipios, todos fantásticos y maravillosos, todos distintos y con peculiaridades que les hace especiales, pero eso no les da categoría de nación. La deriva actual, es consecuencia de lo anterior. Reconozcámoslo, busquemos otra solución, unifiquemos criterios, eliminemos diferencias entre personas de una misma nación, entre personas de un mismo país. Recuperemos competencias que nunca debieron ser cedidas, cambiemos la ley electoral donde las leyes más importantes del estado no dependan de la anti España. Recuperemos el orgullo de lo que somos, el orgullo de ser españoles. Solo enderezaremos el rumbo si las reformas propuestas van en este sentido. Todo lo demás será el alargar una agonía que dura ya demasiado tiempo.

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<![CDATA[Espa√Īa es mucho m√°s que Catalu√Īa. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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La mayoría de los españoles, entre los que me cuento, estamos hartos de oír hablar de Cataluña, a todas horas.

         A fuerza de ser pesados, y de creerse el ombligo del mundo, van a acabar siéndolo, por lo menos en España.

         Ya solo les falta decir que son el pueblo elegido por Dios, como los judíos, pero aunque no lo digan en público, seguramente para no hacer la competencia a sus primos hermanos, estoy seguro de que lo piensan.

         Pues bien, proclamo mi independencia de Cataluña. Paso de ellos, como de la mierda. (Y digo mierda en la acepción tercera del diccionario de la real academia: “Hecho o situación que repugnan…”).

         Por mi se pueden ir a tomar por el culo…, pero fuera del territorio español, por supuesto, entre el que se incluyen las cuatro provincias de Lérida, Gerona, Tarragona y Barcelona.

         Durante los tres meses que quedan de año, y si Dios quiere, me dedicará a causas más nobles, y dignas de mayor interés y dedicación.

         Y les aconsejo a todos ustedes que hagan lo mismo.

         Como dice el refrán, no hay mejor desprecio que no hacer aprecio. Pues eso mismo…

         España es un país ricos en personas, en tradiciones, en historia, en gastronomía, en tantas y tantas cosas.

         Merecemos conocerlo, vivirlo y disfrutarlo.

         No podemos permitir que los árboles, en este caso un solo árbol, nos impidan disfrutar del bosque.

         Y más cuando ese árbol no está sano, sino podrido, y lleno de porquería.

         Nuestra Patria se ha venido forjando a lo largo y ancho de más de cinco siglos, y no podemos permitir que unos pequeño hideputas quieran acabar con esa gigantesca obra, que ha costado tanta sangre y sacrificios a nuestros antepasados.

         Nuestros padres, abuelos y demás antecesores realizaron el servicio militar, pagaron impuestos durante toda su vida, aportaron lo que buenamente pudieron a la comunidad y a su familia, y lo que es más importante, se sintieron orgullosos de ser españoles.

         Mi emocionado recuerdo para todos ellos, y especialmente para nuestro hijo Juanjo, que nos dejó con solo 24 años, después de varios años trabajando, y cuando aspiraba a fundar una familia… Dios nos lo dio, Dios nos lo quitó.

         España es más, mucho más, que una región consentida, mimada, a la que nadie ha sido capaz de ponerla en su lugar, como se debe hacer con los niños pequeños. Después, cuando son grandes, es imposible enderezarlos, si van por el mal camino.

         Estemos orgullosos de nuestra Nación española, y ello a pesar de una casta política profesionalizada (es decir, sin oficio ni beneficio, que se agarran a los cargos como a un clavo ardiendo), que no nos merecemos.

         Ahora mismo tenemos sobre la mesa dos grandes problemas, además del cáncer catalán, que ya ha hecho metástasis: los incendios forestales, que amenazan dejar a nuestra Patria convertida en un páramo, y la sequía que va a impedir regar los campos españoles el próximo año…

         ¿El gobierno piensa hacer algo o se va a dedicar a seguir deshojando la margarita de si Cataluña ha proclamado la independencia o no…?

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<![CDATA[Don Antonio Lasheras Ballarín o la honradez en la política. Por Ramiro Grau morancho]]>

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         El reciente fallecimiento de don Antonio Lasheras Ballarín, Alcalde de Monesma-Cajigar, en la provincia de Huesca, durante 32 años, es decir, ocho legislaturas consecutivas, siempre con la práctica totalidad del censo electoral, a excepción de unos pocos discrepantes, que por supuesto estaban en su derecho, evidencian que no todos los políticos son iguales, ni mucho menos.

         Y que hay personas que anteponen el servicio a los demás, la búsqueda del bien común a sus propios y legítimos intereses…

         Es posible que pueda escribir desde el apasionamiento y la subjetividad, pues don Antonio Lasheras Ballarín era mi amigo, pero creo que lo hago con imparcialidad y la mayor objetividad posible.

         Todos los que le conocimos somos conscientes de que era un Alcalde de todos y para todos, incluidos los que no le habían votado, o aquellas personas con las que hubiera podido tener algún encontronazo, como es típico y me atrevería a decir que hasta habitual, en todas partes.

         Hace dos años escribía la necrológica de su hermano, mosén don Luís Lasheras Ballarín, y nada hacía presagiar que ahora tendría que escribir también la de su hermano, pero Dios escribe recto con renglones torcidos.

         Antonio era un político nato, si por político se entiende la persona que se preocupa del bien común, del bienestar de su pueblo y de sus convecinos, y no esos trepas que tanto abundan hoy en día, por desgracia para todos.

         Antonio era consciente de sus limitaciones, se encontraba muy a gusto en su pueblo y en su comarca, La Ribagorza, de la que también fue Consejero Comarcal, y nunca quiso aspirar a más, a pesar de que el Partido Popular, al que pertenecía y del que me atrevería a decir que había sido prácticamente uno de sus Fundadores en la provincia de Huesca, ya desde los lejanos tiempos de la antigua Alianza Popular, quiso promocionarle en ocasiones a Diputado Provincial, por ejemplo.

         Pero Antonio no quería complicarse la vida, y aunque sus viajes a Huesca y Zaragoza eran frecuentes, siempre lo hacía para conseguir cosas para su pueblo natal, solucionar los problemas de abastecimiento de aguas, la mejora de la carretera de la localidad, la construcción del nuevo Ayuntamiento, con dos apartamentos para alquilar y obtener así unos ingresos complementarios para el municipio, etc.

         En su primera etapa como alcalde tuvo que trabajar, y mucho, para evitar la desaparición del Ayuntamiento, con la “moda” de integrar varios Municipios en uno solo, para así reducir gastos del Estado central…, es decir, el chocolate del loro, sin sr conscientes de que así lo único que hacían era cargarse los pueblos y terminar con la escasa vida rural que quedaba.

         Lucho, y mucho, para dignificar la figura y la función de los “secretarios habilitados”, que en las postrimerías del régimen franquista se habían nombrado, y la “tradicional” desidia a la hora de pagar las cotizaciones obligatorias a la Mutualidad de Funcionarios de la Administración Local por el anterior Secretario, lo que originó grandes quebraderos de cabeza y deudas casi imposibles de asumir para una Corporación pequeña, y que no nadaba en la abundancia, precisamente.

         Con este cariñoso recuerdo a Antonio quiero reivindicar, también, la figura de los Alcaldes de municipios rurales, que la práctica totalidad han renunciado a percibir nada por su trabajo, y que únicamente cobran –y eso cuando lo hacen- por sus gastos de desplazamiento.

         Antonio se “cargó” varios coches haciendo gestiones en favor de su localidad, por unas carreteras infames, y jugándose la vida, al tiempo que, posiblemente, descuidaba la atención a asuntos de su casa y familia, que a Dios gracias eran atendidas por sus hermanos y cuñada, Pilarín, la única supérstite, y espero que por muchos años.

         Aragón, en general, y La Ribagorza en particular, pueden estar satisfechos de haber dado vida a dos personas sobresalientes, mosén don Luis y don Antonio, que tanto bien hicieron a sus semejantes.

        Y el Partido Popular puede sentirse orgulloso de haber tenido un Alcalde y Consejero Comarcal con una trayectoria tan honesta e intachable de servicio público.

         Tal era su grado de honradez, por ejemplo, que como me decía recientemente, nunca había querido tener una cuenta en Ibercaja porque era el banco con el que trabajaba el Ayuntamiento que presidía, y no quiso que alguien pudiera pensar que se aprovechaba de su cargo para obtener algún beneficio personal de la entidad, estableciendo así una nítida separación entre lo público y lo privado.

         Su recuerdo permanecerá entre todos nosotros.

         Antonio, nunca te olvidaremos, y siempre agradeceremos tu dedicación y entrega por el bienestar de las nobles, honradas y sufridas personas de Cajigar, Monesma y La Ribagorza.

         Descansa en paz.

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<![CDATA[Carta de una autónoma. Por Beatriz Talegón]]>

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PUBLICADO EN DIARIO 16.COM

Señor Montoro:

Estoy segura de que usted tiene muchísimo trabajo que hacer. Muchísimas amnistías que asegurar y cuentas en paraísos fiscales que perseguir. Discúlpeme por pretender que lea estas palabras, las de una autónoma que está francamente hasta el moño de la situación en la que las leyes que debo cumplir me resulten injustas, desproporcionadas y asfixiantes. 

Supongo que usted sabe de todo lo que le voy a contar. Pero en vista de que se repite tanto aquello de “yo no sabía nada” (por compañeras suyas como Ana Mato, o como nuestra infanta Cristina y tantos otros que tienen que darle explicaciones al fisco). Le escribo haciendo un alto en mi trabajo (que es escribir), mientras atiendo a mi hija pequeña, que tiene un año. Aprovechando también que mi hijo mayor (que tiene tres) está en el colegio (público).

Se acerca el día 20 de octubre. Le pongo en contexto: esta semana a los trabajadores autónomos nos corresponde presentar nuestras facturas y cumplir con el pago del IVA, entre otros impuestos. Es la rendición de cuentas trimestral que tenemos que hacer tres veces al año. 

Esta semana, Señor Montoro, tengo que pagar el IVA que, a su vez, yo he puesto en las facturas que he presentado durante los meses de julio, agosto y septiembre. Sé que usted lo sabe, pero yo se lo explico por si acaso. En mis facturas aplico un 21% del valor de mis servicios, y se la envío al pagador. Si el pagador fuera escrupuloso, cumpliría con el pago de manera inmediata y yo tendría en mi haber el importe correspondiente a mi factura presentada. O sea: que yo habría cobrado por mi trabajo, me habría descontado el IRPF y habría recibido también ese 21% del IVA, que ahora yo tendría que depositar en Hacienda. 

¿Es usted consciente, Señor Montoro, de que a día de hoy hay facturas (de julio, de agosto y por supuesto de septiembre) que yo no he cobrado todavía? Sí, claro que usted es consciente, porque podrá decirme que para eso, puedo solicitar un aplazamiento para el pago del impuesto que me corresponde ahora. Y yo le diré que hay que tener la cara de hormigón armado para imponerme intereses si solicito ese aplazamiento. 

¿Le parece justo, Señor Montoro, que tenga que pagar yo por algo que aún no he cobrado? ¿Le parece justo, Señor Montoro que, si solicito un aplazamiento esperando a cobrar, esto me suponga tener que pagar yo intereses por la demora que mi pagador tenga respecto a mi?

Ustedes no tienen el más mínimo sentido de la justicia, mientras nos asfixian a los trabajadores y nos exigen soportar todas las cargas, permiten que las grandes empresas tengan todas las facilidades del mundo para estirar sus plazos y tributar lo mínimo posible.

Estoy quemada, Señor Montoro. Porque cumplo religiosamente con mis obligaciones y cuando acudo a solicitar mis derechos, siempre encuentro mil excusas para no responder por parte de la Administración. 

Como autónoma, al dar a luz, no pude recibir la parte que me correspondía por maternidad porque tuve la brillante idea de seguir escribiendo desde mi casa, trabajo al que me dedico normalmente. Y tuve la brillante idea de facturar, claro. Como siempre hago. Pues eso supuso que no pudiera solicitar nada, absolutamente nada. La respuesta del funcionario de turno me ilusionó y entusiasmó: “tendrías que haberte guardado esas facturas, haberle cambiado la fecha, y esperar a presentarlas más adelante, y así podrías haber cobrado las facturas por tu trabajo y la baja por maternidad”. Yo le dije que eso era ilegal, inmoral y un robo. Me contestó que sí, y que yo era una ilusa por querer hacer las cosas bien, porque así, me quedaba sin mi baja por maternidad. 

La Junta de Castilla La Mancha sacó recientemente ayudas para las autónomas que se hubiesen dado de alta después de haber estado en paro. Le informo, para que sea usted consciente de cuál fue mi caso: acudo un 17 de septiembre a darme de alta como autónoma, justamente el día que terminaba mi prestación por desempleo. Me informan en la oficina de atención al público de que lo más inteligente es que espere unos días y me dé de alta el día 1 de octubre, porque así me lo aconsejan. Y yo, lógicamente, hago caso.

Pues bien, Señor Ministro: cuando solicito la ayuda me comunican que no puedo optar a ella porque debía haberme dado de alta el día inmediatamente posterior a dejar de percibir la prestación por desempleo. 

Desde luego que todo esto a usted le parecerá algo irrisorio. A mi no. Porque ser autónomo en este país es un verdadero tormento: pagamos impuestos sin parar, pero sin embargo no estamos protegidos ante los impagos que nosotros sufrimos. La administración nos marea y nos toma el pelo (y encima nos aconseja que nos saltemos la ley, que no nos compensa).

Por si fuera poco, Señor Ministro, soy madre de dos pequeños y le puedo asegurar que las ayudas que se nos proporcionan son irrisorias. Y terminan cuando cumplen tres años. ¿Usted piensa, sinceramente, que al cumplir tres años nuestros hijos, dejamos de necesitar algún tipo de apoyo?

En breve se pondrá en marcha la nueva legislación para autónomos. Estoy deseando verla para comprobar que entre unas cosas y otras, siempre habrá una letra pequeña que sirva para que no podamos tener ningún tipo de mejora.

Mientras tanto, la Administración se afana por recaudar: la última ocurrencia es enviarnos una carta para decirnos que el valor catastral de nuestra vivienda está por encima del valor que aparece en la escritura (y el precio que pagamos). Y que nos toca pagar impuestos por el valor catastral, que no les vale con los impuestos que liquidamos por el precio que realmente pagamos. Fíjese usted que no les ha interesado actualizar los valores catastrales, ni darse un paseo por los edificios para comprobar que vivimos prácticamente rodeados de viviendas vacías porque han sido desahuciadas, que los bancos se han quedado con las casas, que han dejado de cumplir con sus obligaciones en las comunidades de propietarios y que las viviendas, no sólo no mantienen aquél valor catastral, sino que han perdido muchísimo valor. Realmente, a día de hoy, estoy segura de que muchas viviendas valen menos de lo que se pagó por ellas: ¿van a devolver los impuestos correspondientes?

Eso si, y con esto termino: cuando acudo al Hospital público, ese que pago con impuestos, tengo que ver cómo está sucio, desatendido, con personal estresado que no puede dar más de si, plantas cerradas, quirófanos inservibles. Me dan cita para dentro de un año. Si tengo prisa, me recomiendan ir por la atención privada. Nuestros hijos acuden a colegios donde se fríen de calor en verano y se congelan en invierno, donde los padres y madres recurrimos a la creación de cooperativas para poder sufragar los gastos que se ocasionan y de los que ustedes no se quieren hacer cargo.

¿A qué destinan, pues, todos los impuestos que pagamos? No me diga que a salvar a la banca….

 
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<![CDATA[A ‚ÄúLos 2 Jordis‚ÄĚ les ha tocado la pedrea. Por Ernesto Mil√°]]>

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En este momento, los únicos que apuestan por la independencia catalana son las bases movilizadas después de siete años de publicidad machacona de la gencat en esa dirección. Esos y la CUP. En el PDcat ya se ha “abandonado toda esperanza” y en la dirección de ERC empieza a cundir la desmoralización. La detención de los “dos jordis” y su ingreso en prisión era algo que estaba cantado. Los “síntomas” de hoy no son diferentes a los de ayer. Pasamos a enumerarlos:

 

Primer síntoma: primera noticia en el telediario, los fuegos en Galicia

 

El telediario de anoche fue significativo. TVE1 anunciaba en segundo plano la detención de los “dos jordis” y la imputación de los “dos mozos”. Los fuegos en Galicia se llevaron los titulares. ¿Señal de que se intenta que la noticia “pase desapercibida? En absoluto: se intenta transmitir a la población que las detenciones son el resultado de una situación previa sobre la que el gobierno había advertido durante semanas: “habrá consecuencias al 1-O”. El gobierno tiene claro cómo actuar frente al proceso independentista. Con el “frente interior” tranquilo (el pacto PP-PSOE-Cs para la reforma constitucional), con una hoja de ruta decidida, ahora solo queda ponerla sistemáticamente en práctica. No hace falta dar, pues, mucho relieve a la detención de dos dirigentes de asociaciones, sin cargo oficial. Es el resultado de las advertencias previas. No es noticia “de máximo relieve”.

 

Segundo síntoma: los “arrepentidos de La Vanguardia”

 

La Vanguardia de hoy titulaba uno de sus artículos relevantes: “El plan de independencia unilateral admite problemas para pagar las nóminas”… lo que traducido quiere decir que la propia Vanguardia (“boletín interior” de CiU durante años y portavoz oficioso de la gencat) “alerta” del riesgo del DUI, esto es, de su inviabilidad. Y lo hace de la forma que más puede disuadir a los afectados: recordándoles el bolsillo. Pero es que, además, la fuente primaria de la información es la oficina de la Consellería d’Economía dirigida por Oriol Junqueras, comentando los “dos escenarios” presentados en el famoso papel encontrado por la Guardia Civil en la oficina de Lluis Salvadó (y que ahora se atribuye a Francesc Sutrias, director de Patrimonio de la Generalitat), contemplando dos escenarios “el de guerra” y “el de guerrilla”. Lo que se sugiere en el artículo es que todos los intentos de estas oficinas por tratar de pagar los sueldos de los funcionarios de la Generalitat van a resultar inviables. Así que estarán obligados a emitir “bonos patrióticos” (que todo el mundo sabe que no darán ningún resultado) y a más presión fiscal. O como han propuesto, “trasladar las cuentas a París” (completamente inviable). Dicho de otra manera: la estructura funcionarial faraónica de la gencat seguirá cobrando sus salarios… si quien está pagando desde mediados de septiembre (el Estado Español), sigue teniendo voluntad de hacerlo. La información no es ingenua: es otro torpedo de “los arrepentidos” de La Vanguardia para liquidar la fantasía independentista.

 

Tercer síntoma: las detenciones de “los jordis” y las imputaciones “al mozo y a la moza”

 

Las imputaciones por “sedición” no son pecata minuta. De avanzar pueden generar condenas de 15 años de prisión a los imputados. De momento son cuatro: dos se quedan en prisión y otros dos se les retira pasaporte y deben pasar por el ominoso trance de firmar dos veces por semana… ¿Quiénes son primeros? Funcionarios de los mozos, en este caso, un “moro y una moza”. Detalle: funcionarios de un organismo sensible de la gencat, su policía. ¿Quiénes son los segundos? Los dirigentes del tejido asociacionista amamantado por la gencat y convertido en ariete del independentismo entre la población… Así pues, la diferente entre unos y otros es que los que han salido “menos perjudicados” y ayer cenaron en sus casas, son funcionarios de un organismo oficial. Los que ayer comieron rancho taleguero son ciudadanos de a pie. Mensaje que se transmite: el gobierno no quiere apuntar contra la Generalitat de Catalunya, sólo contra el proceso. 

 

Cuarto síntoma: pérdida de papeles de Rufián

 

La desintegración del frente independentista se manifiesta también en las declaraciones de sus personajes públicos. Sin duda, Gabriel Rufián es uno de esos personajes que se ha ganado a pulso una hostilidad de los sectores anti-independentistas: está en el parlamento porque lo puso ERC en un intento de demostrar lo indemostrable, que los no catalanoparlantes tenían un lugar también en el “procés”. Pero el muchacho estaba escasamente integrado en ERC y poco identificado con su estrategia. Todo ha ido bien hasta la crisis: antes el frente independentista sabía como tenía que actuar y lo que tenía que decir. Ahora, resulta evidente que se empiezan a perder los papeles: mientras gentes de ERC filtran papeles a La Vanguardia que permiten a ésta torpedear el procés, otros como Rufián se unen a la estrategia numantina de la CUP: “todo lo que empezó en la calle, acabará en la calle”. La propuesta de Rufián de realizar una “huelga general” en toda España para protestar por las detenciones indica su grado de ignorancia de la realidad. Es lo que suele ocurrir cuando ya no se sabe por dónde salir.

 

Quinto síntoma: Ada Colau tranquilizando a unos y a otros.

 

A las 9:22 de hoy, Ada Colau se ha reunido con “empresarios, sindicatos, patronales, colegios profesionales y entidades educativas ante la continua fuga de empresas». No es que, en sí misma, Ada Colau sea un personaje que haya tenido algo que ver con el proceso independentista. De hecho ha dicho A y no-A en apenas unas horas y se trata de un personaje políticamente irrelevante, visiblemente superado por los acontecimientos y cuyas sonrisas acompañadas de indecisiones, ya no son tomadas en serio por independentistas ni por unitaristas. Pero lo curioso es que algunos han recurrido a ella alarmados por la fuga de empresas como si, sectores crecientes de la sociedad catalana, “soberanistas – no independentistas” y “unitaristas moderados” recurrieran a ella para que los consolara. Nadie duda que la Colau mantendrá su indefinición hasta última hora. Para ella lo más duro –el 1-O- ya ha quedado atrás y ha salido indemne judicialmente. La cuestión es cómo quedará electoralmente con su actitud en momentos de polarización.

 

Conclusiones:

 

  1. Si Rajoy quería transmitir la idea de que la crisis está controlada, lo está consiguiendo. Lo ha conseguido en España y el desgaste puede hacer que termine consiguiéndolo también en Cataluña.

 

  1. La imputación a dos funcionarios y la detención de los dirigentes de la “trama civil” va a hacer que unos y otros vean las orejas al lobo. Habrá protestas en la calle, pero está claro que después de los imputados de ayer vendrán más y más… todo depende de la actitud de Puigdemont. O desmoviliza el procés o la presión judicial seguirá adelante.

 

  1. Hoy se comprobará si la CUP tiene “punch” o se le puede aplicar lo de “perro ladrador, poco mordedor”.Después de amenazar con actitudes numantinas, la CUP ya no tiene ninguna excusa para retrasarla: ahora, hoy, mañana, pasado, tiene que dar la medida de lo que puede movilizar, o perderá el rédito radical que ha ido acumulando. Es más: cuanto más tiempo pase, el radicalismo corre el riesgo de verse más aislado. Las detenciones de ayer indican que: si se tiende al radicalismo, se termina en la cárcel; pero la CUP es la única dirección que puede tomar si quiere seguir existiendo como opción. Por lo demás, la CUP está deshojando la margarita: tiene que ejecutar lo que tantas veces ha amenazado y para lo que había dado un plazo: ayer. Si ayer Puigdemont no declaraba la independencia real, la CUP lo dejaba caer…

 

  1. La inseguridad se extiende por Cataluña, no solo entre las empresas: también empieza a afectar a los funcionarios de la gencat: empiezan a albergar dudas sobre quién les pagará a fin de mes. Y no lo duden: trabajarán para quien les pague. La endeblez del proceso soberanista reside en los sectores sociales que lo componen: gentes de pueblos (ERC), borrokas (CUP), asociacionismo amamantado por la gencat (OC, ANC) y funcionarios (exCiU). Ayer el Estado “golpeó” al asociacionismo independentista. Las fugas de empresas, los rumores sobre inviabilidad económica del proyecto soberanista cada vez más acredentados, van dirigidos contra los sectores más débiles de la sociología independentista. Sin carburante económico ni la ANC ni el OC existirían. Cuando se les acabe el dinero, simplemente, desaparecerán. Los borrokas son fácilmente neutralizables… a los mozos les va a tocar bregar con ellos y si Trapero quiere zafarse de multas y cárcel, va a tener que ordenar cargas contra ellos. Y en cuanto a los secotres independentistas de la “Cataluña profunda”, simplemente, pesan poco. Rajoy lo que está haciendo es poner en práctica la “teoría del salchichón”: ir cortando el independentismo a rodajas.

 

Conclusión:

 

Tenemos la sospecha de que hay negociación o como mínimo intercambios de mensajes entre Rajoy y, sino Puigdemont, algunos responsables de la gencat. El gobierno quiere evitar escenificar una aplicación del artículo 155, pero, en la práctica eso es lo que está haciendo… a plazos. Desde mediados de septiembre, la gentcat ya no es dueña de sus dineros: son administrados y controlados por el Estado. Las detenciones de ayer son un simple aviso de lo que puede ocurrir. Parece evidente que, bajo cuerda, se está llegando a algún tipo de acuerdo. Pero el problema básico para los independentistas es que están cada vez más arrinconados y las nuevas simetrías políticas en España, empequeñecen su papel en el congreso de los diputados: España ha pasado de ser un régimen de bipartidismo imperfecto en el que CiU era una peiza clave, a un país multipartidista en el que los diputados nacionalistas son un grupo más entre otros muchos. 

 

Por otra parte, repasando la historia de España en estos últimos cuarenta años, se verá que, ya sea por la vía del terrorismo o de las tensiones centrífugas, el tan cacareado “Estado de las Autonomías” es una irrisión internacional. Simplemente, no funciona, es faraónico e insostenible, absorbe excesivos recursos y carece de futuro… La crisis catalana ha subido el nivel de oposición en todo el Estado a este modelo de vertebración del país. Obviamente, no es que sus mentores (PP y PSOE) vayan a reconocer su fracaso, pero sí que van a proceder a reformas que hagan imposible el que cada año aparezca un foco de tensión autonómico y centrifugador. Tal es la gran lección de la “crisis catalana”: una vez más se ha producido una “heterotelia” de resultados: el proyecto político independentista, paradójicamente va a tener como resultado final el reforzamiento de la unidad del Estado.

FUENTE:https://info-krisis.blogspot.com.es/2017/10/a-los-2-jordis-les-ha-tocado-la-pedrea.html

 

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<![CDATA[La policía catalana. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         No suelo reseñar libros, pero hay ocasiones en que el libro lo merece, y este es el caso que nos ocupa y preocupa.

         El titular del artículo es el título de un pequeño gran libro, publicado por Ediciones FIDES, de Tarragona, y escrito por un Mozo de escuadra desde 1994, es decir casi un cuarto de siglo, don Pep Sort, al que no le arriendo las ganancias por esta publicación…

         Con 23 años dentro del cuerpo, parece evidente que conoce los intríngulis de la institución, y las conclusiones a las que llega son realmente preocupantes: “El Estado es el único con suficientes recursos humanos y materiales a fin de supervisar y/o gestionar una estructura del tamaño de una Policía de las dimensiones del cuerpo de Mossos d¨Esquadra con garantías suficientes” (pág. 87).

         El autor nos dice que: “Voy a intentar explicar el porqué del posible fracaso de una estructura de Estado. Está de moda llenar páginas enteras de periódicos sobre los fundamentos de la posible nueva nación…

         Hablamos de un territorio de 31.895 km2 con sus 580 Km. De costa. En Cataluña hay unos doce mil kilómetros de carretera, de los cuales casi mil son de autopistas altamente transitadas, que incluye la europista que va del sur al norte, atravesando el continente. Cerca de 1.600 Km. de vía de ferrocarril con enlace directo, en algún caso, al otro lado de la frontera (sólo diez comarcas del territorio catalán de las cuarenta y dos existentes con Moianès incluido, se encuentran sin estaciones y/o servicio ferroviario). Un aeropuerto internacional, dos de segunda división de carácter más turístico, y el resto podríamos decir que son aeropuertos de andar por casa. La costa catalana dispone de dos puertos importantes a todos los niveles, Barcelona y Tarragona, tanto por el tránsito de personas como por el de mercancías, con el añadido de ser dos referencias dentro de los puertos mediterráneos. Trescientas líneas de bus urbano e interurbano y el servicio de metro de Barcelona con sus 123 km de longitud hacen que Cataluña se convierta en un territorio donde cuidar de sus 7.512.982 ciudadanos (2014) más turistas y pasantes sea una función complicada. También se han de añadir a la función de vigilancia las 1.900 áreas industriales con un total de 35.000 hectáreas. Por lo tanto, y como ya hemos mencionado anteriormente, no vale distraerse… La Policía tiene que cumplir su papel dentro de la sociedad y, como tal, debe centrar sus esfuerzos en velar por el bienestar de los ciudadanos y sus bienes…”     (págs... 17-18).

         Y continúa: “…un exceso de parentesco y/o amiguismo por metro cuadrado en la línea de mando de una organización es el camino a la perdición colectiva. Esto sucede, y mucho, en la estructura de la Policía catalana.” (pág. 20).

         “…he aquí el gran invento del gran gobernante catalán: una estructura de Estado sin ni siquiera saber si las áreas de los cimientos están lo suficientemente preparadas y sí se tienen las miras lo suficientemente largas como para llegar a todas partes… El Estado español ha sido siempre un buen referente en cuanto a formación y capacitación de mandos de todas las armas, incluso como profesorado en centros de formación y perfeccionamiento fuera de nuestras fronteras… El Gobierno catalán aquí ya cometió el primero de sus grandes errores: buscar a gente afín políticamente, en lugar de afinar en la capacidad operativa de los escogidos… (Se refiere al profesorado de los futuros mozos).

         …si en lugar de dar tantas alas a pájaros sin ninguna idea de volar, hubieran encerado las de los auténticos profesionales, aunque llegados de las Españas, todo habría funcionado mejor seguro, al menos en el apartado operativo. Pero no, como no hablaban catalán, no servían…”. (pág. 23).

         “Hay quien dice que el despliegue de la Policía catalana no fue más que la creación de una guardia pretoriana de los mismos gobernantes de turno para estar bien informados de todo aquel o aquello que les interesara o se moviera por el país… Además de hacer mover los hilos de la estructura a conveniencia, para dirigir la utilidad de la misma hacia intereses propios”.

         Y dice el autor: “Un Estado tiene la obligación en una de sus estructuras de velar por la seguridad de sus ciudadanos. En la declaración de los Derechos Humanos se deja constancia en varios puntos, de manera implícita, de la necesidad de una seguridad ciudadana que sea garante de estos derechos. La Policía no es como otros departamentos que se pueden quitar o poner según las necesidades puntuales de la sociedad, sino que debe estar en todo momento en igualdad de condiciones, al menos en cuanto a las necesidades de los ciudadanos…” (págs. 25-26).

         Describe el penoso funcionamiento de la DAI, División de Asuntos Internos, totalmente politizada, como toda la estructura de los mozos, por otra parte: “Eres de la antigua CIU? ¿De la nueva Democracia y Libertad? ¿Tienes algún familiar en la estructura del cuerpo con un cargo con algo de importancia? ¿O de algún invento similar? ¿Formas parte del proceso “procés” hacia la independencia? etc. Porque, si es así, no hace falta que te preocupen estas siglas, escaparás de ser condenado y de sufrir la virulencia de las llamas de la hoguera. Pero si no eres de la familia la llevas clara…” (pág. 29).

         Narra hechos delictivos, de una gravedad inusitada, que no entiendo como no han sido puestos en conocimiento de la Fiscalía o de la Autoridad Judicial: “Detenciones por ego. Retenciones a ciudadanos durante horas por no tener ni idea de lo que se tenía que hacer en una situación determinada… Tráfico de productos estupefacientes en las mismas celdas y con los mismos detenidos, incluso hay quien ha practicado sexo. Absolutamente de todo. Y los mandos como si no vieran nada, como si no fuera con ellos la cosa…” (pág. 32).

         Sobre el funcionamiento del cuerpo, dice: “Las tonterías que llegue a ver en poco tiempo no tienen ni nombre. El libertinaje fue en muchos casos tal y con tanta impunidad, que era para pedir aquello de “que vuelva la Guardia Civil”, y os pediría que me perdonaseis si no hago una mención más objetiva de los hechos, comprenderéis que se debe dejar en el saco del secreto profesional…

         Así que decidí hacer un cambio total, aunque fuera de manera temporal, y como tenía la suficiente antigüedad en la administración, opté por coger una excedencia voluntaria de dos años.

         Uno de los motivos fue meditar la posibilidad de hacer unas oposiciones a un cuerpo de Policía estatal, una Policía de verdad…”.

         En fin, termino ya, que está comprobado que cuanto más largo es un artículo, menos se lee.

         Me gustaría haber logrado su interés por la lectura de este pequeño (por el tamaño) gran libro (por el contenido). Y mucho me temo que no lo verán en las bibliotecas públicas catalanas…

         Su coste es de solo diez euros, pero vale mucho más.

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<![CDATA[Rajoy no es prudente, sino cobarde. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         Ayer asistí, como millones de españoles, a la declaración televisada de la independencia de Cataluña, por parte de Puigdemont, ese delincuente político y económico, que a estas horas ya debería estar en prisión, o por lo menos en los calabozos policiales, pendiente del pase a disposición judicial, en su caso.

         Pero nada de esto ha sucedido. España está en estado de deshecho, en franca descomposición, y todo el mundo mira para otro lado, con tal de no hacer nada.

         La sala de gobierno del TSJ Cataluña efectúa una declaración institucional, diciendo que ellos están con la Constitución y con las leyes…, pero no hacen nada.

         Tres asociaciones de fiscales, creo que todas las existentes, a excepción de una asociación de fiscales y jueces sustitutos, a los que lo único que les preocupa son sus trabajos precarios, han dicho que ha habido un golpe de estado, pero nadie se anima a interponer la querella correspondiente… ¡Supongo esperarán órdenes¡

         Y quien tiene que dar las instrucciones, el fiscal general, está a su vez a las órdenes del ministro de justicia, que solo hará lo que le diga Rajoy.

         Pero ¿Quién es Rajoy? ¿Rajoy sigue vivo o pasa como con Franco, que decían que ya estaba muerto, pero seguía gobernando a España y a los españoles, bastante mejor que los pusilánimes actuales, dicho sea de paso?

         Todos hemos pensado –a veces uno cree, aunque no quiera creer- que Rajoy era un hombre de estado, que tenía unos nervios de acero, que dominaba los tiempos, que solo actuaría cuándo no hubiera más remedio, que era el Bismark español, vamos que don Manuel Fraga a su lado era un aprendiz de gobernante y estadista…, hasta que nos hemos dado de bruces con la cruda realidad.

         Rajoy no es prudente, entendiendo por prudente la persona que actúa con moderación y cautela, según el diccionario de la real academia de la lengua española.

         En mi modesta opinión, Rajoy es más bien cobarde, entendiendo por tal, según la acepción primera del diccionario, la persona “Pusilánime, sin valor ni espíritu para afrontar situaciones peligrosas o arriesgadas”.

         En efecto, y término ya con cuatro meditaciones u opiniones:

 

  • Requerir al Presidente de la Generalidad catalana para que le diga que es lo que dijo ayer, cuando toda España asistió atónita a la declaración unilateral de independencia, es propio de una persona prudente…, o más bien de un cobarde. –
  • Rajoy podría haber acudido a la declaración del estado de alarma (art. 116, 2, de la Constitución), pero no lo ha hecho pues es una facultad que tiene el Presidente del Gobierno, y este hombre quiere bañarse, pero sin mojarse, vamos, no quiere asumir responsabilidad alguna…
  • La Ley de Seguridad Nacional, promulgada en 2015, le permite declarar una situación de interés para la seguridad nacional, y adoptar numerosas medidas policiales, de orden público etc. Por ejemplo, intervenir y pasar a controlar de verdad a los sedicentes mozos de escuadra.

Pero tampoco lo ha hecho porque, en mi opinión, no solo es timorato y pusilánime, sino también cobarde. –

  • Mientras tanto, y cada minuto que pasa, la situación no solo no mejora, sino que empeora, pues la suspensión de la entrada en funcionamiento de la nueva república catalana, no se sabe por cuánto tiempo, no soluciona nada, pues estamos ante el nacimiento de UN NUEVO ESTADO, EN DIFERIDO.

Los golpistas consiguen ganar tiempo, mientras España, o más bien Rajoy, permanece inerme e inerte, e irán por el ancho mundo buscando el “reconocimiento” de países de tercera, muchos de los cuales “venden”, literalmente, sus votos en la ONU y otros organismos internacionales, por lo que no les será difícil conseguir media docena de reconocimientos, por lo menos…

Como los dirigentes de la Generalidad están acostumbrados a exigir cohechos, presuntamente, no les será difícil abonar estas “gratificaciones” a los gobernantes de los “países amigos”…

 

         Decía ayer por televisión un ilustre político, ya retirado, que este golpe es mucho más grave que el del 23 de febrero, pues aquel solo pretendía acabar con la Constitución de 1978, pero éste quiere terminar con los más de quinientos años de historia en común de todos los habitantes de esta vieja piel de toro, que llamamos España.

         Dios no lo permita, porque de Rajoy espero muy poco, la verdad.

         Y del Rey, todavía menos.

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<![CDATA[Pedro Sánchez cree que disfrazarse de "hombre de Estado" significa hacerse una foto con la derecha. Por Beatriz Talegón]]>

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Aparecía Sánchez esta semana, aparentemente contento, con aire triunfante. Rompía su silencio, salía de su escondite para decir que había llegado a un acuerdo con Rajoy.

Se le veía animado, como si hubiera logrado obtener una victoria. Su negociación consistía en haber obtenido por parte de Rajoy una aceptación a cambiar la Constitución. Se sobreentendió que había sido, esta aceptación de Mariano, a cambio de apoyarle para aplicar, llegado el caso, el 155 ante la situación de Cataluña.

La imagen era la de quien viene contento porque ha conseguido vender el coche a buen precio para poder comprar gasolina. Permítame la broma maléfica. Pero es que no puede ser más triste. Me explico.

Al Partido Popular no le hace falta el apoyo del PSOE para aplicar el artículo 155 de la Constitución. Ahora que todo el mundo habla de esta medida, llama poderosamente la atención que muy pocos se hayan tomado la molestia de leer lo que dice nuestra Carta Magna al respecto. Como resulta sorprendente que en su texto solamente señale al Senado para adoptar medidas. Requerimiento previo al President y, posteriormente, aprobación en la cámara territorial. Al Congreso no tienen ni que preguntarle, ni muchísimo menos es necesario contar con las demás fuerzas políticas cuando se tiene la mayoría absoluta en el Senado.

¿Por qué el Partido Popular ha insistido tanto en que el PSOE debía acompañarle en esta? Porque necesitaba arrastrarle para no aparecer enfangado en la foto. Le han faltado arrestos para poner en marcha este mecanismo, a pesar de pasarse el día llamando "golpistas" a Puigdemont y los suyos. Le ha faltado la consistencia, pero sobre todo, muy posiblemente, lo que no ha tenido ha sido pericia para gestionar este caos. ¿O es precisamente lo que han tenido, los señores y señoras del Partido Popular, esto es, una tremenda habilidad para desbarajustarlo todo y enredar a todos en este galimatías que han creado tanto ellos como la derecha catalana?

Si fuera realmente grave lo sucedido en Cataluña (que el pueblo quisiera expresarse en las urnas) se habrían tomado las medidas pertinentes hace mucho tiempo. Existen y, a la vista está por la redacción legal, que al Gobierno no le hacía falta convencer a nadie a la hora de aplicar artículos como el 155. Si no lo ha hecho, entre otras cosas, es porque lo que sucedía realmente en Cataluña NO era tan grave. Se ha querido dar a entender que así era, provocar un conflicto social, dar mensajes y señales, y sobre todo, arrastrar a las demás fuerzas políticas hacia un abismo que en realidad NO existía.

El Partido Popular sabía, como todos en este país, que había un asunto pendiente con Cataluña. Cualquier actor político, mínimamente consciente de la realidad, es conocedor del reto que viene suponiendo desde el inicio de nuestra democracia, la estructura territorial de nuestro Estado. No era nuevo. Y de hecho, si alguien lo ha puesto francamente complicado (y nunca mejor dicho) ha sido la derecha nacionalista española.

 Los catalanes, por su parte, han venido utilizando este asunto a conveniencia. Cuando el Partido Popular pisoteó el Estatut, una vez aprobado en Cortes y refrendado por la ciudadanía, no hubo problema en negociar con Mas. Tan dolida no estaba la derecha catalana en aquél momento. Sin embargo ahora se rasgan las vestiduras por una independencia en la que jamás creyeron. Teatro. Puro teatro.

 

Mientras se tiran de los pelos, los demás han intentado bailar al son que aquéllos marcaban. Han perdido el discurso los socialistas, agarrándose a un "dialogo" falto de propuestas claras y de líneas rojas. Una postura, la socialista, timorata y oportunista que no ha sabido entender la importancia que supone este momento para alzar la bandera de los derechos sociales, la democracia, la dignidad, y sobre todo, la urgente e imperiosa necesidad de modernizar un sistema caduco. De fondo se escucha, a veces, aquello del Estado Federal. Pero ni asomo de la República. Y es el momento. Pero debe ser que para ellos no toca. 

Podemos ha tardado en llegar a la cita. Pero en mi opinión, ahora está, y está bien. A pesar de sus cambios de discurso, cuestión también comprensible ante los bandazos que han venido dando todos, en mi entender está protagonizando un discurso generacional: el de todos los que hemos crecido en democracia y nos hemos creído que este país, España, tenía mimbres suficientes para aguantar embistes como los de los nacionalismos independentistas garantizando la sana convivencia, la apertura y la adaptación de las leyes para evitar fracturas y conflictos sociales. Figuras como Colau o Carmena han servido como balsas de aceite muy necesarias, descargando los elevados niveles de testosterona que han empañado todo el panorama.

Sin embargo, y esto me parece lo más grave: se pone sobre la mesa la reforma de la Constitución. Justo ahora. No se ha hecho antes, ni por razones de imperiosa necesidad social. Se hace ahora por un desafío nacionalista promovido por la derecha catalana y azuzado por la derecha española. Estupendo.

Cuando el Partido Popular ha conseguido alimentar a los movimientos fascistas que creíamos ya enterrados; cuando el PSOE atraviesa su mayor debilidad, es precisamente ahora cuando se pone sobre la mesa una reforma constitucional. Permítame que me lleve las manos a la cabeza.

Cree Pedro Sánchez que disfrazarse de "hombre de Estado" significa hacerse una foto con la derecha. No ha entendido nada. Porque aquéllos hombres y mujeres de Estado que hicieron posible la construcción de nuestra democracia, efectivamente, salieron juntos en la foto, pero apostaron fuerte por una serie de cuestiones que en ningún momento perdieron de vista. Tuvieron las ideas lo suficientemente claras para saber hasta dónde cederían por el bien de todos. (Hoy podemos juzgarlo como un desatino, como una traición a sus ideales, pero en cualquier caso, hicieron posible un desbloqueo muy necesario). Sin embargo, hoy, no veo esa contundencia en los argumentos, ni en los planteamientos del PSOE como para tener la certeza de que, aunque se siente en la mesa junto a Rajoy, pueda mantener las ideas claras.

Vaticino una reforma constitucional que nos hará lamentarlo a todos los progresistas, a las clases sociales, y en definitiva, al pueblo español (ese que se supone debe tener la soberanía). Auguro que el PSOE llevará a cabo esta actuación como la última y se esfumará como le ha ocurrido a todos sus colegas europeos que han dado la mano a la derecha: en Austria, en Alemania, en Italia, en Francia, en Grecia.

Un mensaje, por si a alguien le sirve: mire a Portugal, Señor Sánchez. Mire hacia la izquierda. Es ahora, o nunca.  

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<![CDATA[Ni la democracia, ni la constituci√≥n est√°n en juego. Est√° en juego Espa√Īa. Por Javier Garc√≠a Isac]]>

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Todo lo que rodea a la cuestión catalana es ridículo y esperpéntico. El pleno del parlamento catalán donde Puigdemont declara un estado independiente en forma de república, para segundos después dejarlo en suspenso, es solo un acto más de esta tragicomedia en lo que se ha convertido España en general y muy particularmente Cataluña. Los distintos protagonistas de esta obra, no están a la altura del momento histórico que estamos viviendo. Nos engañan de forma continua y continuada. Nos hablan de actos ilegales, pero por el momento ninguna medida eficaz para evitar las ilegalidades y las traiciones. Nos dijeron que el 1 de octubre no se votaría, y se votó. Nos dijeron que el estado de derecho prevalecería frente al golpismo, y se sigue sin detener a los sediciosos, a los culpables.

Ahora el gobierno de España, en otra vergonzosa pantomima, le requiere, le pregunta al gobierno catalán si es cierto que ha declarado la independencia. No doy crédito a las palabras de Mariano Rajoy. Necesita preguntar una obviedad. Sigue buscando excusas para no hacer nada, para inhibirse en una cuestión tan grave como es la defensa de la unidad de España.

El gobierno sigue parapetado detrás de jueces y fiscales, sigue oculto detrás de declaraciones y palabras vacías y grandilocuentes, sigue haciendo dejadez de funciones y sigue eludiendo su responsabilidad. Que la constitución del 78 esta amortizada, es más que una evidencia. Lo reconoce la izquierda, cuando solicita su reforma de manera reiterativa y lo reconoce el gobierno, cuando es incapaz de aplicarla. Llevamos 40 años haciendo la misma lectura constitucional, no dudo de que existen otras interpretaciones, pero por desgracia, esas otras interpretaciones nunca se han aplicado, nunca han llegado.

Hablan de golpe de estado, de golpe a la democracia. Poco les debe importar el estado, poco les debe importar la democracia. Eluden hablar de que esto es un golpe contra España. Ni la democracia, ni la constitución están en juego. Posiblemente, lo que ahora vivimos es la evolución lógica del régimen del 78, la evolución lógica de una constitución que se ha visto incapaz de mantener la unidad del país, porque en su redactado dice una cosa y la contraria, y porque aquellos que debían interpretarla, nunca tuvieron dudas en vaciar de contenido las atribuciones del gobierno central.

Necesitamos una catarsis que revierta una situación compleja, inmoral e insostenible. Ya no se trata de volver al “status Quo” anterior al 1 de octubre, ya no se trata de mirar hacia otro lado como si nada hubiera pasado. Nada de eso vale ya. Necesitamos replantearnos el actual modelo autonómico, necesitamos un debate serio y con garantías, por encima de intereses partidistas, por encima de siglas y lobbies de presión que decida si deseamos mantener las autonomías, si deseamos esta distribución territorial que nos ha llevado al desastre, nos ha conducido a la desigualdad entre ciudadanos de un mismo país. Nos ha dividido por castas y privilegios según donde uno resida. Han cuartado nuestra libertad y han secuestrado nuestra democracia.

Nos hablan de reformas constitucionales, pero no nos preguntan nuestra opinión, no nos dan alternativa de elección. Nos hacen pensar que somos libres por votar cada cierto tiempo, pero nunca en cuestiones verdaderamente importantes. No podemos ni debemos obviar las manifestaciones patrióticas de los últimos días, no debemos permitir la manipulación ni la domesticación de la protesta. Habremos dado un giro de 360 grados para encontrarnos en el punto de partida haciéndonos creer que algo cambio. PP y PSOE no son la solución, son parte del problema. Se pondrán de acuerdo, pactaran, cerdearan, modificaran la constitución, pero para ahondar en el error, nunca para corregirlo. Y puedo asegurar que en nada de eso seremos preguntados. Volveremos a abandonar Cataluña a merced de sediciosos y golpistas. Los mismo que llevan gobernándola los últimos 40 años

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<![CDATA[Zapatero el gafe traidor. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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Si hay un animal que nos produce asco y repugnancia a la práctica totalidad de la población, son las ratas.

         Puigdemont es un delincuente, eso está claro, y solo es cuestión de tiempo que vaya a la cárcel, aunque en este país con una administración de justicia totalmente contaminada por la política, todo es posible… ¡Hasta que no le pase nada!

         Pero que es una rata, y una rata peligrosa, de las que siembran la miseria por donde pasan, propagan enfermedades y enfrentamientos entre las personas, no hay ninguna duda.

         Pero la llegada a la situación en la que estamos, que dicho sea de paso y como jurista que soy (por lo menos aprendiz de jurista), sigo sin saber si Cataluña ya es un estado independiente, con forma de República, o sigue estando en España, pues es UN PAÍS EN DIFERIDO. (Se ve que la expresión de la señora de Cospedal ha hecho furor en la clase política).

         Lo que está claro es que ese ESTADO EN DIFERIDO se ha alzado contra España, no voy a decir en armas, pero casi, a juzgar por los enfrentamientos de esos matones a los que llaman “mozos” con los policías nacionales y los guardias civiles, el pasado día 1 de octubre de 2017.

         Una fecha muy triste para la Historia de España, al igual que el día de ayer, 10 de Octubre, que marca el inicio de la desintegración nacional…

         Esta situación tiene unos autores: Pujol, el ladrón al por mayor, Arturo Mas, la rata de Gerona…, pero también hay unos cómplices, cooperadores necesarios para la perpetración de los graves delitos que se están realizando ante nuestros ojos, de una forma pública y notoria, y con una total y absoluta impunidad, al menos por ahora: Aznar, Rajoy y, sobre todo, un traidor a España y gafe, muy gafe, llamado Zapatero.

         Zapatero es un personaje siniestro en la Historia de España, una simple nota a pie de página, pero que ha hecho mucho daño, y lo sigue haciendo.

         Una buena parte de la situación se la debemos a él, con la aprobación en el Congreso de un estatuto de autonomía absolutamente inconstitucional en Cataluña, como se encargó de decirles el Tribunal correspondiente…, con solo siete años y medio de retraso, que las cosas de palacio van despacio., ¡Y tan despacio, sobre todo cuando el muy hideputa se dedicaba a presionar a la presidenta del Constitucional para que no tuviera prisa alguna en dictar la sentencia correspondiente…, para evitarse problemas con la Generalidad!

         Y hablo de la Generalidad y no de los catalanes, pues los separatistas se han pretendido arrogar la total y absoluta representación del pueblo catalán, lo que no es cierto, y lo hemos visto claramente en los días pasados…

         Pues bien, este traidor a España (“el concepto de nación es un concepto discutido y discutible”, su gran “aportación” al derecho constitucional; no me extraña que le echaran de la Universidad de León), además es gafe, y lo ha demostrado sobradamente, pues todo lo que toca, o aquello por lo que se interesa, lo acaba jodiendo.

         Por eso temí lo peor cuándo me enteré de que iba a asesorar a Maduro, él, que no sabe hacer ni una o con un canuto... Y claro, así les va a los pobres venezolanos.

         De cualquier forma, estoy dispuesto a encabezar con cien euros una suscripción popular para pagarle los billetes de ida a Venezuela, para él y su familia, con una sola condición: que no vuelva nunca más.

        

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<![CDATA[Una Iglesia totalmente desnortada. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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La Iglesia católica tiene un Papa argentino, que como buen argentino, habla mucho y no dice nada, o lanza mensajes totalmente contradictorios, y opuestos entre sí, generando confusión en los fieles, cada día menos, por desgracia.

         Mientras tanto otras religiones, como los musulmanes están ganando terreno en todo el mundo, con su fanatismo y total intransigencia, intentando que los gobiernos se adapten a sus principios, y no que se trate de dos mundos distintos, en los que sea posible convivir libremente, profesar otras religiones, ser agnóstico o ateo, etc.

         España no está ajena a esta deriva de la Iglesia católica universal, y solo hay que ver la actuación de cuatrocientos curas separatistas catalanes, que desafían al orden constitucional del que nos hemos dotado todos, libre y voluntariamente, encabezados por el Obispo de Solsona, que a juzgar por su mirada y comportamiento, necesita urgentemente ayuda, no sé si psicológica o incluso psiquiátrica…

         La actitud traidora de estos curas es realmente patética, pues cobran su sueldo del Estado español, por medio de las transferencias que anualmente se hacen a la Iglesia católica, a modo de compensación por las expropiaciones de sus bienes en la famosa desamortización de Mendizábal y Madoz, que no le fue a la zaga. ¡Creo que los españoles ya hemos abonado varias veces el valor de esos bienes, pese a lo cual les seguimos pagando, como una especie de deuda perpetua!

        Pues bien, en lugar de procurar el bien común, la pacificación de la sociedad, evitar las asperezas y enfrentamientos que a nada bueno conducen, etc., estos curas “trabucaires” (pero cobardes) prefieren llevar a los catalanes y españoles a una nueva guerra civil…

         ¿Es qué la jerarquía católica, empezando por ese Papa absolutamente desnortado –y digo desnortado por no decir ido-, la Conferencia Episcopal española y el propio Cardenal Arzobispo de Barcelona, no pueden poner a ese Obispo y a esos curas separatistas en su lugar…?

         ¿Somos católicos o somos protestantes, dónde cada pastor hace lo que le sale de los cojones, hablando claramente?

         Procuro escuchar la Cope, cuando puedo, o ver 13 TV (rece televisión), pero he visto que han pasado de puntillas sobre la cuestión catalana, el problema más grave al que se ha enfrentado España desde el pronunciamiento militar del 23 de febrero de 1981.Y digo pronunciamiento militar, en acertada expresión de “nuestro” buen Padre, don Jesús Calvo Pérez, pues los militares sublevados no pretendían ocupar el poder, sino dar un golpe de timón a la situación, evitando el hundimiento de España, mientras que los de ahora sí son auténticos golpistas, pues pretenden crear un nuevo Estado, desmembrando España, y autoproclamándose primer presidente de la república catalana ese sujeto al que a partir de ahora voy a llamar “la rata de Gerona” (y que me perdonen las ratas).

         En fin, son días aciagos para España y los españoles, y la existencia de un Jefe del Estado de carácter muy débil, asistido por un gobierno de cobardes, trepas y marisabidillas, pero que no saben ni de la Misa la media, me hacen teme lo peor.

         Que Dios nos coja confesados.

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<![CDATA[El futuro √©xodo societario de Catalu√Īa. Por Diego Fierro Rodr√≠guez]]>

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Muchos acontecimientos se están desarrollando en las últimas semanas en torno al proceso independentista catalán. El conflicto generado en España está teniendo consecuencias muy directas en diferentes aspectos que afectan a los ciudadanos de Cataluña de una manera bastante contundente.

El artículo 285 de la Ley de Sociedades de Capital señala que cualquier cambio en los estatutos sera competencia de la junta general. El segundo apartado del mismo precepto establecía, hasta hace unos días, que, salvo disposición contraria de los estatutos, el órgano de administración será competente para cambiar el domicilio social dentro del territorio nacional y, ahora, por el Real Decreto-ley 15/2017, de 6 de octubre, de medidas urgentes en materia de movilidad de operadores económicos dentro del territorio nacional, el artículo citado indica que el órgano de administración será competente para cambiar el domicilio social dentro del territorio nacional, salvo disposición contraria de los estatutos y que se considerará que hay disposición contraria de los estatutos solo cuando los mismos establezcan expresamente que el órgano de administración no ostenta esta competencia.

Hay muchos que piensan que el traslado masivo de sedes tendrá grandes repercusiones. Sin embargo, hay juristas que consideran que el cambio podría ser inocuo desde perspectivas mercantiles y fiscales, según la normativa, si se mantiene en Cataluña el centro de las actividades y gestiones principales.

Ciertamente, además de ser útil para evitar que los notarios de Cataluña se aburran durante estos días, el Real Decreto-ley 15/2017, que ha facilitado mucho el cambio de domicilio societario, va a servir para evitar que las grandes compañías se desconecten de la Unión Europea. De esta manera, esas sociedades no perderán las grandes ventajas del mercado único que hay entre los Estados miembros de la organización y ampliarán sus opciones ante la incertidumbre provocada por el proceso secesionista.

Hay que destacar que, si Cataluña llegara a independizarse, el cambio de sede de las sociedades podrá haber sido el primer paso antes de huir de ese territorio. Los futuros efectos, en ese caso, serian devastadores para el empleo y para la fiscalidad en un Estado catalán.
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<![CDATA[¬ŅAlarma, excepci√≥n o sitio para Catalu√Īa? Por Diego Fierro Rodr√≠guez]]>

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El conflicto generado en Cataluña por los deseos de algunos, que quieren lograr que esa Comunidad Autónoma se convierta en un Estado, ha provocado un incumplimiento generalizado del ordenamiento jurídico en lo que respecta a las normas de Derecho Público. La situación ha servido para debatir sobre el artículo 155 de la Constitución, pero algunos consideran que el mecanismo que recoge ese precepto es insuficiente y que sería mucho más adecuado declarar un Estado de excepción.

 

Hay que partir del artículo 55.1 de la Constitución. Este precepto indica que los derechos reconocidos en los artículos 17, 18, apartados 2 y 3, artículos 19, 20, apartados 1, a) y d), y 5, artículos 21, 28, apartado 2, y artículo 37, apartado 2, que se refieren a aspectos de la libertad de movimiento, la intimidad, la libre circulación por España, las libertades de expresión y de información, la huelga y el conflicto laboral colectivo, podrán ser suspendidos cuando se acuerde la declaración del estado de excepción o de sitio en los términos previstos en la Constitución, aunque el supuesto de declaración de estado de excepción se mantendrán los derechos de información y asistencia letrada al detenido.

 

Conforme al artículo 116 de la Constitución, una ley orgánica regulará los estados de alarma, de excepción y de sitio, y las competencias y limitaciones correspondientes. La norma a la que se hace referencia es la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio, que deben analizarse separadamente.

 

El estado de alarma deberá establecerse en los casos de catástrofes, calamidades o desgracias públicas, de crisis sanitarias, de paralización de servicios públicos esenciales para la comunidad con ciertas condiciones y en situaciones de desabastecimiento de productos de primera necesidad. Será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros por un plazo máximo de quince días, dando cuenta al Congreso de los Diputados, reunido inmediatamente al efecto y sin cuya autorización no podrá ser prorrogado dicho plazo. El decreto determinará el ámbito territorial a que se extienden los efectos de la declaración.

 

El estado de excepción deberá establecerse cuando el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos, el normal funcionamiento de las instituciones democráticas, el de los servicios públicos esenciales para la comunidad, o cualquier otro aspecto del orden público, resulten tan gravemente alterados que el ejercicio de las potestades ordinarias fuera insuficiente para restablecerlo y mantenerlo. Será declarado por el Gobierno mediante decreto acordado en Consejo de Ministros, previa autorización del Congreso de los Diputados. La autorización y proclamación del estado de excepción deberá determinar expresamente los efectos del mismo, el ámbito territorial a que se extiende y su duración, que no podrá exceder de treinta días, prorrogables por otro plazo igual, con los mismos requisitos.

 

El estado de sitio deberá establecerse cuando se produzca o amenace producirse una insurrección o acto de fuerza contra la soberanía o independencia de España, su integridad territorial o el ordenamiento constitucional, que no pueda resolverse por otros medios. Será declarado por la mayoría absoluta del Congreso de los Diputados, a propuesta exclusiva del Gobierno. El Congreso determinará su ámbito territorial, duración y condiciones.

 

Descartando el estado de alarma, hay que decir que el estado de excepción y el estado de sitio pueden ser aplicados alternativamente, escogiendo uno de ellos, si el problema de Cataluña se agrava y se declara unilateralmente su independencia, aunque hay que destacar que, por las circunstancias, el estado de sitio se ajusta mejor a la situación actual. Sin embargo, las composición política del Parlamento actual constituye un elemento esencial para determinar que opción resulta más asequible y es más difícil establecer un estado de sitio, que requiere la mayoría absoluta del Congreso, que lograr la declaración del estado de excepción, que exige, solamente, una mayoría simple de diputados.

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<![CDATA[Un Estado de Derecho no negocia con delincuentes. Por Ramiro Grau Morancho]]>

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         Ningún Estado serio del mundo negocia nada con los delincuentes. Simplemente se les aplica el código penal vigente, y las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado proceden a su detención y puesta disposición judicial, y esa Autoridad Judicial es quien decreta si van a prisión preventiva o pueden permanecer en libertad provisional, con o sin fianza, y siempre a resultas del procedimiento penal incoado contra ellos.

         Así sucede en todos los países civilizados, y que se rigen por el Derecho.

         La legislación prevé, en el caso de los funcionarios públicos, la suspensión provisional de funciones, que lleva aparejada la suspensión de empleo y sueldo.

         Pareced evidente que la misma previsión debe existir en el caso de los cargos públicos, es decir, políticos, que hayan sido cogidos con las manos en la aja, hayan incumplido sus obligaciones o pasen de todo, dedicándose a fumar puros y leer El Marca en su despacho oficial, repantingados en su sillón, y con los pies encima de la mesa, mientras España entera se desmorona…

         ¡Hace falta tener los cojones como el caballo de Espartero para actuar así, o lo que es peor, no tenerlos!

         La ciudadanía está harta, estamos hartos, de esta situación, viendo como los que cobran por gobernarnos hacen dejación de sus funciones, por su cobardía, inutilidad o, lo que es peor, traición.

         Hora surge un movimiento “espontáneo”, organizado por Potemos (no es un error), la Cup, o lesbianas al poder, los pro etarras del País Vasco, y con el acompañamiento coreográfico de cientos de miles de tontos útiles (que en España son millones), diciéndole al legítimo Gobierno de España “que hay que hablar”, “que hay que negociar”, y que “negociando” se solucionan los problemas…

         ¡Seguro que sí! Seguro que la violada si le dice al violador que hablen, este deja de penetrarla, o de exigirle que le haga una felación, con el cuchillo o la pistola en su cabeza. O que el atracador, al oír “vamos a hablar”, deja de atracarte, y te invita a tomar un café, para hablar de la brevedad de la vida, y de lo mal que va el mundo.

         ¿Pero en qué mierda de país vivimos, y siento decirlo, pues amo mucho a mi Patria?

         En una Nación seria y civilizada, quienes no cumplen las Leyes por las buenas, la acaban cumpliendo por las malas.

         Esa es la fuerza coercitiva del Derecho, que a diferencia de las normas morales que son de aplicación voluntaria, y además el sentido ético y moral cambia de unas a otras personas, en el caso de las normas jurídicas son un mínimo exigible a todo ciudadano, por las buenas o por las malas.

         El Gobierno no puede hacer dejación de sus funciones. Y si son incapaces de llevar los pantalones bien puestos, y de tener coraje para enfrentarse a la situación, lo mejor que pueden hacer es dimitir.

         Y lo mismo digo respecto al Rey.

         Es cierto que hace unos días tuvo una intervención muy sensata, a la que rápidamente replicó “el cheposo” diciendo que él tenía cinco millones de votos detrás, y que al Rey no le había votado nadie… Y es verdad.

         Pero lo que seguramente ignora “el chepas”, y toda la gentuza de su cuerda, es que la Constitución de 1978, que sí fue aprobada por la mayoría del pueblo español, establece en su art. 62, h). que “Corresponde al Rey: El mando supremo de las Fuerzas Armadas”.

         Y el art. 8, 1, de la Carta Magna dice que: “Las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”.

         En esas estamos. Yo hubiera preferido ver a Su Majestad con el uniforme de Capitán General del Ejército, la verdad. Creo hubiera sido lo más apropiado, pues estamos ante un golpe de estado, por ahora incruento…, pero no sabemos por cuánto tiempo.

        

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<![CDATA[Derecho y fuerza. Por Diego Fierro Rodríguez]]>

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Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico. Son varios los preceptos constitucionales los que recogen esta regla, que sirve para terminar garantizando la seguridad jurídica en la medida en que todos deben ser iguales ante las leyes, que emanan de las Cortes Generales y de los Parlamentos autonómicos, que deben caracterizarse por recoger, mediante elecciones periódicas con sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, la representación de todos los sectores de la sociedad.

 

Si se quiere simplificar todo lo posible una explicación del contenido del Derecho, puede observarse el contenido del artículo 1088 del Código Civil, que establece que toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer alguna cosa. Se habla, por lo tanto, de deberes en sentido positivo o de deberes en sentido negativo, destacando los últimos por constituir las prohibiciones.

 

Las normas jurídicas crean derechos subjetivos, pero, generalmente, también se crean obligaciones correlativas. Son fuentes de las mismas, según el Código Civil, la ley, los contratos y cuasicontratos y los actos u omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa o negligencia.

 

Todo derecho subjetivo debe verse satisfecho si se ajusta al Derecho objetivo, que incluye todas las normas. La satisfacción puede producirse con la voluntariedad del obligado o de manera forzosa, por trámites ejecutivos administrativos, cuando el sujeto titular de las facultades es una Administración Pública, o por trámites ejecutivos procesales, cuando el titular es una persona de naturaleza privada.

 

La ejecución forzosa se desarrollará en función de la prestación debida:

 

  • - En las obligaciones de dar, toda la ejecución dependerá de lo que haya que entregar. Si la ejecución es dineraria, se despachará por la cantidad que se reclame en concepto de principal e intereses ordinarios y moratorios vencidos, incrementada por la que se prevea para hacer frente a los intereses que, en su caso, puedan devengarse durante la ejecución y a las costas de ésta. Si la ejecución no es dineraria, se procederá con la compulsión para que se entregue la cosa.

 

  • - En las obligaciones de hacer, cuando el hacer a que obligue el acto o título ejecutivo no sea personalísimo, si el sujeto ejecutado no lo llevara a cabo en el plazo señalado, el sujeto ejecutante podrá pedir que se le faculte para encargarlo a un tercero, a costa del sujeto ejecutado, o reclamar el resarcimiento de daños y perjuicios, pero, cuando el hacer sea personalísimo y solo pueda desarrollarse por el sujeto ejecutado, el sujeto ejecutante podrá optar entre pedir que la ejecución siga adelante para que se le entregue un equivalente pecuniario de la prestación de hacer o solicitar que se apremie al sujeto ejecutado con una multa por cada mes que transcurra sin llevarlo a cabo desde la finalización del plazo.

 

  • - En las obligaciones de no hacer, si el sujeto obligado a no hacer alguna cosa quebrantare la resolución administrativa o judicial, se le requerirá, a instancia del sujeto ejecutante, para que deshaga lo mal hecho si fuere posible, indemnice los daños y perjuicios causados y, en su caso, se abstenga de reiterar el quebrantamiento. Cuando se hace referencia a las prohibiciones fijadas por leyes penales, la consecuencia para el que ha realizado lo que no debía puede llegar a ser la imposición de una pena privativa de libertad.

 

Como puede verse, el Derecho requiere el uso de la fuerza directa o indirecta, en mayor o en menor medida, que estará legitimado siempre que su utilización se ajuste a las normas jurídicas, fijadas de manera democrática por representantes parlamentarios. El uso de la fuerza sin cobertura legal está prohibido, debiendo destacarse que el artículo 455 del Código Penal establece que “El que, para realizar un derecho propio, actuando fuera de las vías legales, empleare violencia, intimidación o fuerza en las cosas, será castigado con la pena de multa de seis a doce meses”.

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<![CDATA[En defensa del Régimen del 78. Por Rafael Simancas]]>

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Durante uno de los infinitos debates televisivos que hemos mantenido en estos días a propósito del conflicto en Cataluña, una diputada partidaria del referéndum separatista me espetó la conocida frase de “Hay que acabar con el régimen del 78”. En aquel momento y en aquel formato solo acerté a contestar lo siguiente: “Gracias al régimen del 78 estás hoy sentada aquí defendiendo tus ideas en libertad. Tenlo en cuenta antes de despreciarlo”.

Al cabo de las horas llegué a la conclusión de que aquella frase peyorativa sobre el 78 resumía en buena medida tanto el propósito como la estrategia de quienes hoy plantean el desafío independentista en Cataluña. Se trata efectivamente de liquidar el pacto de convivencia que los españoles alcanzamos durante la Transición Democrática.

El denostado por algunos “régimen del 78” constituye ciertamente una anomalía histórica en España. Durante los dos últimos siglos la norma ha sido el conflicto civil permanente, el cainismo político, el uso y abuso de pronunciamientos y golpes al margen de la ley…, cuando no directamente el intercambio de bombas y machetazos.

Y con todos sus defectos y limitaciones, aquel esfuerzo del 78 nos ha proporcionado durante cuarenta años un marco razonable para la convivencia en paz. Pero, al parecer, algunos han decidido que ya está bien, que es hora de volver a lo realmente nuestro, que toca cerrar el paréntesis del “régimen del 78” y reencontrarnos con nuestro auténtico ser histórico.

Aquello “del 78” supone nada menos que el reconocimiento a la soberanía popular, el respeto obligado al Estado de Derecho, la igualdad ante la ley, la garantía de derechos y libertades homologables en Europa, la mayor descentralización territorial de nuestra historia y nuestro entorno…

Los separatistas y sus acólitos desprecian estos lugares comunes de la democracia con consignas tan primarias como peligrosas, tan falsas como contagiosas: “Las calles siempre serán nuestras”, “el pueblo está por encima de las leyes”, “el derecho a decidir es previo a cualquier Constitución”, “somos un solo pueblo”, “no nos moveremos ni un solo milímetro”, “que se vayan”…

Y la pregunta es: ¿con qué vamos a sustituir el despreciado régimen del 78? ¿Con el nacionalismo étnico de Puigdemont? ¿Con el patriotismo depredador de los herederos de Pujol? ¿Con la revolución inane de los rufianes? ¿Con el neo-anarquismo de las CUP? ¿Con el sálveme yo y que arda Roma de Colau? ¿Qué proyecto alternativo de convivencia ofrecen los enterradores del régimen del 78?

¡Claro que quedaron cosas por hacer! ¡Desde luego que aquel Título VIII de la Constitución del 78 es manifiestamente mejorable! Y sin duda está pendiente de redefinir el encaje de Cataluña en una España y en una Europa federal. Hay demandas justas pendientes de atender en el sentimiento identitario de los catalanes. Hay mucho por mejorar en la organización territorial, en el respeto al autogobierno, en la financiación justa…

Pero estos propósitos legítimos no pueden perseguirse mediante la voladura del Estado de Derecho y la convivencia democrática. Estos objetivos justificados no pueden servir de coartada para quienes simplemente pretenden subvertir las normas que protegen los derechos de todos y romper unilateralmente un país con mucha historia en común.

Tienen razón los que exigen “votem”, pero también la tienen quienes ofrecen “parlem”. Y puede que la única manera de resolver este conflicto pase por “parlem” antes que “votem”, por dialogar y acordar entre quienes tienen la voluntad honesta de superar las diferencias, y por votar todos juntos después el fruto del diálogo y del acuerdo.

La única mediación que hace falta es la de la buena voluntad, el diálogo sincero y el uso de la razón. La razón en democracia pasa siempre por respetar la ley. Y, por suerte para nuestra democracia y nuestros derechos, hoy la ley es la ley del 78.

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<![CDATA[ No me despojaré del rojo socialista para vestir el neutral blanco. Por Martu Garrote]]>

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Yo no me visto de blanco, no, yo siempre voy vestida de rojo, de rojo PSOE, Partido Socialista Obrero ESPAÑOL. De ese rojo que no pienso quitarme para parecer de la izquierda auténtica, de los ideales que hoy son de abajo, ayer comunistas, anteayer socialdemócratas, siempre suyos (de lo de ellos, de lo que les viene mejor en cada momento).

Como mucho, estos días, y en vista de la deslealtad del Govern catalán con el Estado español, con la Constitución española, con la soberanía nacional del pueblo español, con las instituciones españolas, con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado españolas, puedo añadir a mi rojo socialista una franja gualda, que no nos olvidemos de que además de Socialistas somos ESPAÑOLES.

Por España, para hacer de España un lugar mejor donde los trabajadores pudieran alcanzar una vida digna, con derechos laborales, con salarios que no fueran de miseria, con educación para sus hijos, con protección de su salud, con todas esas cosas de las que  hoy disfrutamos como si hubieran caído del cielo, se decidió nuestro fundador, Pablo Iglesias, a  la creación del PSOE, Partido Socialista Obrero ESPAÑOL.

Por España, para defender a la República, a las instituciones del Estado Español, al pueblo de España, los socialistas nos mantuvimos leales y firmes en contra del alzamiento militar del golpista Franco. Y lo pagamos caro: muerte, cárcel, represión, exilio…

Por España, los socialistas trabajamos en la clandestinidad y en el exilio, con la ilusión de devolver a los españoles la democracia, la libertad, la dignidad perdida durante 40 años de dictadura y ostracismo. Y por España, los socialistas formamos parte activa de la Transición, para que los españoles tuvieran una Constitución que fuera garantía de paz, de libertad, de igualdad, de prosperidad, de convivencia…

Y lo hicimos todos los socialistas, los madrileños, los catalanes, los andaluces, los vascos, los castellanos, viejos y nuevos, los navarros, los gallegos, los asturianos, los murcianos, los extremeños, los canarios, los baleares, los valencianos, los aragoneses, los riojanos, los cántabros, todos, porque éramos Socialistas, Obreros y ESPAÑOLES, con nuestras singularidades, unas recogidas en la propia Constitución y otras sentidas y vividas por cada uno como nos daba la gana.

Así que no, no me despojaré del rojo para vestir el neutral blanco porque no, no creo que haya un conflicto entre dos partes iguales en el que tengan que mediar los ángeles. Creo que hay un Govern golpista, desleal y traicionero que ha llevado a su Comunidad Autónoma al borde del abismo, que ha enfrentado catalanes entre sí y a su vez con el resto de españoles, que ha provocado la huida de grandes  pequeñas empresas empobreciendo a sus administrados y que nos ha puesto a todos los españoles en una situación insoportable.

¿Quiere eso decir que me parece bien lo que ha hecho y hace el Gobierno del PP? No. Creo que Mariano Rajoy en particular y su partido en general, son culpables de dejar que un problema de hace décadas se pudra y emponzoñe hasta límites insospechados.  Y más aún, creo que, interesadamente, se hicieron campañas de agravio hacia los catalanes como forma de afianzar el voto en el resto de España. Pero eso no justifica el golpe de Estado que han protagonizado los Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Turull y demás.

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<![CDATA[Miles de ciudadanos abogan por la unidad de Espa√Īa en Madrid]]>

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Miles de personas (50.000 según la Delegación del Gobierno, muy criticada por su inacción estos días y por la cifra dada oficialmente) se han congregado en la Plaza de Colón de Madrid para defender la unidad de España y lanzar consignas del tipo ‘Puigdemont prisión’, ‘no se dialoga con terroristas’ o ‘Rajoy haz algo’. Tampoco se han olvidado de la Guardia Civil y la Policía Nacional, a las que han ofrecido todo su apoyo.

Para muchos, la cifra de participación ofrecida por la Delegación del Gobierno “es otro ejemplo más de que el PP no sólo ha renunciado a su base social, si no que se ha vuelto beligerante contra ella”.

Los congregados han pedido al presidente del Gobierno que haga algo contra lo que consideran un “desafío a la unidad de España y a legalidad”, aunque también han criticado duramente su actitud ante esta crisis asegurando que "no queremos dialogo, Rajoy nos ha vendido". La mayoría de los congregados ven que la situación de Cataluña no se soluciona con diálogo y exigen la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

 

 

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