<![CDATA[Titulares de Atlético de Madrid - sierranortedigital.com]]> https://www.sierranortedigital.com es-ES hourly 1 <![CDATA[Fernando Torres: cuando un amigo se va. Por Luis Montero Trénor]]>

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Ayer, Torres echó a hablar frente a casi setenta mil atléticos de corazón tembloroso y se puso de manifiesto algo ya conocido por todos: ese chico de palabras sobrias, de formación evidente, era -es- muchísimo más que un futbolista mediático o un ídolo de masas. En tiempos de chulería, vocabulario extralimitado, “zascas” o intervenciones vociferantes, Fernando dio una lección de humildad y hombría -de verdadero agradecimiento a quienes le quieren y rodean- con importancia muy superior a la de los dos goles que acababa de conseguir. En el Metropolitano nadie está autorizado a criticar al Niño, así de grande sea el fallo, y no es difícil entender los motivos.

Detrás de las palabras de Fernando, del comportamiento ejemplar sobre el campo, se esconde una adolescencia en la que supo conjugar la importancia del fútbol con largas tardes de estudio. Desde siempre, el Niño obedeció a sus mayores, atendió a los buenos consejos, maduró rápido y en esta triple actitud encontramos la clave del éxito posterior. Es sincero cuando afirma no entender el porqué de ese cariño tan exacerbado de la parroquia rojiblanca, que ayer llegó a interrumpirle al grito de “presidente, presidente” quién sabe si anticipando algo que el futuro se encargara o no de confirmar.

Sus padres y su mujer son claves en la trayectoria recta de

Fernando Torres, pero no olvidemos a dos personajes fundamentales: uno, Jesús Gil, lo retuvo en el Atleti cuando media Europa y lo más granado de España quería incorporarlo a filas con ofertas de lo más tentador. El presidente soriano consideró siempre innegociable la continuidad del futbolista -pese a las penurias económicas de aquel club intervenido- y consiguió darle la confianza que necesitaba; otro, Luis Aragonés, agarró al fuenlabreño, detectó carencias técnicas, le puso firme, le hizo entender que con dieciocho años no era ninguna estrella, le hizo limpiar las botas del experimentado Carlos Aguilera y le dio muy mala vida a base de horas extraordinarias y sesiones durísimas.

Fernando Torres, pero no olvidemos a dos personajes fundamentales: uno, Jesús Gil, lo retuvo en el Atleti cuando media Europa y lo más granado de España quería incorporarlo a filas con ofertas de lo más tentador. El presidente soriano consideró siempre innegociable la continuidad del futbolista -pese a las penurias económicas de aquel club intervenido- y consiguió darle la confianza que necesitaba; otro, Luis Aragonés, agarró al fuenlabreño, detectó carencias técnicas, le puso firme, le hizo entender que con dieciocho años no era ninguna estrella, le hizo limpiar las botas del experimentado Carlos Aguilera y le dio muy mala vida a base de horas extraordinarias y sesiones durísimas. Al cabo de los años, Luis era entrenador de la selección y Torres el nueve que nos hizo entender qué era la gloria, la victoria imposible, con aquel gol de garra y calidad frente a Alemania. Tanto esfuerzo y sacrificio habían merecido la pena.

Todavía algunos preguntan qué le ha dado Fernando al Atleti y por qué tan desbordantes muestras de afecto. Para entenderlo, es necesario viajar hasta el año 2001 y encontrarnos con un club hundido en el barro de la segunda división y de la demoledora intervención judicial. Fernando Torres, con sólo diecisiete años, emergió como gran esperanza, como ídolo capaz de hacerle la competencia a un mundo futbolístico demasiado hostil para los indios y donde sólo había ojos mediáticos para ultramillonarios galácticos del norte de la ciudad. De pronto, apareció un pecoso capaz de dar calabazas al presidente de ACS y ser antídoto contra la decadencia, la mediocridad rampante que sufríamos cada domingo en el Vicente Calderón. El Niño aguantó muchos años como líder precoz de plantillas tediosas hasta que llegó 2007 y fichó por el Liverpool de Rafa Benítez.

Pero la distancia no hizo menguar el cariño, sino todo lo contrario. A los colchoneros se les caía la baba cuando veían cómo Fernando celebraba cada triunfo con banderas o bufandas rojiblancas pese a militar en otros equipos. Como entonces el Atlético no pintaba nada en Europa y recorría a rastras un desierto eterno -bajo el sol interminable de la ausencia de títulos-, quiso la hinchada colocarse bajo el árbol “red” y disfrutar de la sombra, del alivio que suponían los golazos del Niño en aquellas míticas jornadas de Premier y Champions.

Un día volvió Fernando para marcar por partida doble en el Bernabéu, eliminar al Real Madrid y comportarse, en el césped o en el banquillo, con la ejemplaridad de siempre. Ayer, se despedía al mismo tiempo que Andrés Iniesta. Ellos -el de Fuentealbilla y el de Fuenlabrada- nos regalaron el sabor de la victoria desconocida y siempre dieron buen ejemplo. Futbolistas de otras generaciones, eso parecen. Se les quiere.

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<![CDATA[El Atlético ofrece su doble triunfo a Madrid ]]>

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La alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, acompañada por buena parte de la Corporación municipal, recibió ayer a los equipos femenino y masculino de fútbol del Atlético de Madrid, que han venido a celebrar con los madrileños los títulos de Liga femenino y de la Europe League masculino. También presentes en este emotivo acto el presidente del club Enrique Cerezo, el consejero delegado Miguel Ángel Gil Marín y su junta directiva.

 

Manuela Carmena dio la enhorabuena y hecho entrega a las y los campeones de la “Medallla de Neptuno de Chocolate” galardón especial que viene concediendo el consistorio y que en palabras de la alcaldesa “suscita gran interés por parte de los madrileños y madrileñas que preguntan por ella al maestro chocolatero que las elabora, quién responde que sólo son confeccionadas para las campeonas y campeones”.

 

Carmena ha agradecido y subrayado que “tenemos hoy la ciudad de Madrid llena de campeonas y campeones. Cuando veía en el estadio cómo fuisteis capaces de hacer ese partido tan bonito, tan claro y sin sufrimientos, lleno de alegrías, tres alegrías de goles, sólo puedo entonar un gracias, gracias y gracias”, ha destacado. La alcaldesa ha señalado que tampoco se nos puede olvidar, en un día como hoy, que tenemos todas unas bicampeonas que estuvieron el pasado año visitando el ayuntamiento de Madrid. “Disfrutemos este día todas y todos y de lo maravilloso de este deporte que consigue que la voluntad, la inteligencia y la técnica juntas hacen posible lograr las metas que os propusisteis: traer la copa a Madrid”, ha finalizado.

 

Si el triunfo es dulce, en este caso lo ha sido más. Primero, porque un club madrileño hace doblete con sus dos primeros equipos, uno en campo nacional, otro en territorio europeo. Segundo,  porque jugadoras, jugadores, técnicos y directivos rojiblancos han salido de Cibeles con una nueva medalla a sumar a su palmarés: la de chocolate, creada por Oriol Balaguer, y que se ha convertido en el símbolo de la dulzura con la que la ciudad celebra los triunfos de sus deportistas. Para la alcaldesa no han faltado tampoco las camisetas que le han entregado Amanda Sampedro y Gabi, los capitanes de ambas formaciones.

 

 Madrid vive un momento deportivo único, con dos de sus equipos emblemáticos en las finales europeas (el Atlético, campeón de la Europe League, y el Madrid jugando  la final de la Champions en Kiev la semana próxima) y el triunfo de las jugadoras rojiblancas, alzándose por segundo año consecutivo con el título de Liga

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<![CDATA[0-2, el Atlético “pasa” de la liga y se desconecta frente al Español. Por Luis Montero Trénor]]>

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Calificaciones: Oblak (5); Vrsaljko (4), Savic (5), Giménez (7), Lucas (6), Filipe (5); Thomas (4), Koke (4), Vitolo (4); Gameiro (3) y Fernando Torres (3).

También jugaron Arona (4), Saúl (5) y Gabi (5).

 

La final de Lyon sobrevolaba de forma tan notoria el Metropolitano que la grada no presentó demasiado buen aspecto y los futbolistas colchoneros saltaron al césped con evidente desgana. Vista la ausencia de velocidad, de empeño y arranques raciales, el evento deportivo de hoy -programado a las cuatro y cuarto- resultó tan poco apetecible como esas malas películas que la televisión nos escupe después de comer para hacer más marchitas y somnolientas las tardes de domingo.

Ya presentimos en tales cortometrajes cuál será el desenlace y quién el asesino -apuesten por la niñera-, igual que hoy la defensa de cinco y las ausencias de Griezmann o Diego Costa presagiaban minutos de sopor y resultado final negativo. Pero como el contrario también juega, sería injusto achacar este cero-dos a la pereza atlética sin resaltar la seriedad de los pericos y, sobre todo, su ilusión por ser el primer equipo capaz de ganar en el nuevo feudo rojiblanco. Que ellos tampoco se jugaban nada, pero a la cancha se debe salir siempre con la intención de vencer.

La primera parte fue digna de uno de esos partidos disputados durante el verano para dirimir el tercer y cuarto puesto de cualquier torneo veraniego: escasa movilidad, acciones previsibles y nula emoción. Sólo un intento de Vitolo y el disparo envenenado de Gerard Moreno, que terminó estrellándose contra el poste de Oblak, sirvieron para despertar del siestazo y apartar de forma muy provisional tamaño tostón. Para demostrar que el resultado final no era demasiado importante, Simeone puso sobre el césped a un canterano -Arona, veintiún años, Senegal- cuando el medio canario del Atleti advirtió molestias musculares. Poco puede criticarse la actuación del jugador africano, de pronto frente a tantos miles de espectadores y muy perdido porque tampoco sus compañeros ayudaban demasiado.

El Español fue mejor y en la segunda parte se dio cuenta de que este partido lo debía ganar. Controlaba el juego sin mayores dificultades, sacaba la bola con tranquilidad y apenas sufría la presión de sus rivales. Los dos laterales atléticos, llamados hoy a aprovechar su carril para llevar el peso de la ofensiva rojiblanca, apenas tuvieron relevancia en ataque. Filipe Luis acaba de volver tras su desafortunada lesión -ojalá estuviera en condiciones plenas para la final frente al Marsella- Y Vrsaljko lo intentaba sin que uno solo de sus centros encontrara la cabeza o el pie de algún compañero. Thomas ralentizaba todo y los dos puntas se hallaban desasistidos, aunque tampoco dieron demasiadas alternativas ni aprovecharon los poquísimos balones que les llegaban.

Y entre bostezo y bostezo, los dos sobresaltos: Melendo hizo el primero ayudado por el infortunio de Giménez y Savic, mientras que Leo Baptistao aseguraba la justísima victoria visitante. A partir de ahí, nada de reacción sino todo lo contrario. Los atléticos no crearon el menor amago de peligro, los minutos pasaban lentos y tortuosos, el Español jugó a placer y sólo José María Giménez evidenció que le dolía la derrota. Los periquitos han derrotado al Atleti en Barcelona y en Madrid, y eso no parece fácil porque de hecho son los únicos que lo han conseguido.

Aunque la afición colchonera abandonó el recinto con más aburrimiento que tristeza por aquello de la inminente final, mucho cuidado porque la tensión competitiva se debe mantener siempre. El Atleti necesita llegar a Lyon fresco y descansado, sí, pero con buenas sensaciones y no como recién despertado de dos siestas.

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<![CDATA[Atlético de Madrid y Sevilla debutan con victoria en el Torneo Vicente Del Bosque]]>

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El Atlético de Madrid, vigente campeón del Torneo de Fútbol Cadete Vicente Del Bosque de Alalpardo, y el Sevilla debutaron con sendas victorias ante el ADEPO Palomeras y el C.F. Alalpardo durante la jornada inaugural de la tercera edición de cita que se celebra en la localidad madrileña. Ambos conjuntos disputaron sus encuentros en la franja matinal y se impusieron de manera contundente, once tantos a cero en el caso de los rojiblancos y siete a cero en de los andaluces.

De esta manera lideran sus respectivos grupos, los madrileños empatados a puntos con el Intersoccer tras vencer este también al ADEPO (2-0). Los andaluces, por su parte, mandan en solitario al empatar a dos posteriormente el Alcorcón y el Alalpardo. En cuanto al resto de participantes Las Rozas superó a las Escuelas Deportivas Pinto (2-0), lo que les permite situarse primeros. También en su grupo ganó al cuadro pinteño el Leganés por 10-0.

Queda por ver quiénes serán equipos de siguiente ronda, algo a lo que también aspira el Evergrande después de haber superado días atrás al Leganés (1-0) y perder ante Las Rozas (0-1). Además el Rayo Vallecano jugó sus dos partidos del grupo 2, venciendo al Brunete (0-3) y cayendo frente el Getafe (0-1). Los dos primeros clasificados se decidirán tras jugar Brunete y Getafe en la matinal del lunes. Ya por la tarde, a partir de las 16.30, tendrán lugar los cruces de cuartos, pasos previos a una semifinal y una final que tendrán lugar el martes. Ese mismo día (12.30 horas) habrá también un partido femenino entre el Rayo Vallecano y un combinado de Las Rozas y Alalpardo.

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<![CDATA[La batalla de Londres: diez corazones atléticos sobreviven a un vendaval interminable. Por Luis Montero Trenor]]>

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Calificaciones: Oblak (9); Vrsaljko (2), Giménez (9), Godín (8), Lucas (7); Thomas (7); Koke (3), Saúl (5), Correa (6); Griezmann (7) y Gameiro (4).

También jugaron Gabi (6), Savic (7) y Fernando Torres (sin calificar).

 

Si alguien pensaba que el Arsenal iba a ser rival más o menos asequible, ya puede quitarse tan optimista idea de la cabeza. Impulsados por una chispa digna de gran equipo y por el excesivo y extraño rigor del árbitro francés, los ingleses aparecían por todos lados, ganaban cada balón, imprimían al juego desbordante velocidad y creaban tantos problemas a Oblak que ya se nos acabaron los calificativos elogiosos para el enorme guardameta.

La guerra que hemos visto sobre el césped histórico del Emirates Stadium guardó asombrosa semejanza con aquel partido de vuelta en la agobiante semifinal del Bayern hace dos años y con otro duelo anterior, ese de Glasgow que llevó al Atlético a rozar la gloria con ocho futbolistas esmerándose en la ardua tarea de sacar balones, achicar aguas, apagar incendios y llevar al cuadro rojiblanco hasta la antesala del paraíso.

Ya habían dado los Gunners muestras de peligrosidad antes de que el colegiado expulsara a Vrsaljko cuando el encuentro apenas había echado a andar, pero desde entonces todo fue un balón colgado sobre el punto de penalti español y unas jugadas londinenses dignas de mejor premio. Dos heroicos uruguayos y un portero esloveno consiguieron que el marcador llegará cero-cero al descanso, pero es que el Atleti no carburaba, decidió defender demasiado cerca de la cueva y sólo dos disparos de Griezmann (uno de ellos tras brillante jugada de Thomas) nos hicieron percibir la presencia de tres palos a cien metros de donde Oblak imponía su milagrosa ley.

Si bien es cierto que la segunda mitad empezó algo más tranquila -siempre con apabullante dominio inglés-, Lacazette puso el primero hacia el 60 y todo parecía dirigirse hacia la debacle. Porque desde entonces, el Atleti fue incapaz de ligar dos pases, los locales presionaban con efectividad y se veía venir el segundo.

Pero en el 81 llegó lo inesperado: ese defensa impecable y racial llamado José María Giménez lanzó un pase largo para que Griezmann lo peleara, lo ganara, se plantara frente a Ospina -gran portero-, el colombiano rechazara el balón y luego, con rebote incluido en rodilla defensora, Antoine lo dirigiera hasta las mallas y fuera a festejar eufórico con unos aficionados atléticos que merecen todo y más.

El Arsenal no cesó, volvió a abalanzarse contra Oblak y el esloveno demostró de nuevo por qué es el mejor y más asombroso portero del planeta. Incrédulos, los de Wenger lamentaron el empate a uno final y se prepara el Metropolitano para, tal vez, la primera gran noche de su historia. Lyon no está lejos, pero mucho cuidado con estos ingleses que juegan mucho y atacan sin tregua. Dentro de una semana, le toca al Atleti demostrar quién es el más grande. Madrid, 3 de mayo de 2018: ganar o ganar.

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<![CDATA[El Atlético regala a sus niños una goleada ante el Levante. Por Luis Montero Trénor]]>

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Calificaciones: Oblak (7); Vrsaljko (6), Savic (5), Godín (8), Lucas (6); Saúl (7), Koke (8), Correa (7), Vitolo (5); Griezmann (8) y Gameiro (6).

También jugaron Fernando Torres (6), Gabi (5) y Juanfran (sin calificar).

  

Con la celebración del Día del Niño, las gradas del Metropolitano lucían festivas, apoteósicas. El mosaico levantado por la hinchada y miles de pequeñas banderas rojiblancas recibieron a un equipo que no incluía entre sus once titulares al más querido de todos los niños, pero cierto rugido unánime brotó cuando desde la megafonía se pronunció el nombre tan venerado: “Y con el nueve, ¡Fernando Torres!”.

El Atlético mostró desde el principio evidente dominio territorial, aunque pasaban los minutos sin ocasiones por más que Koke, Griezmann y un eléctrico Correa trataran de imprimir algo de profundidad. Mientras tanto, los levantinistas cerraban líneas, andaban con pies de plomo y de cuando en cuando ejercían sin demasiada convicción su derecho al contraataque. No funcionó el muy ofensivo centro del campo planteado por Simeone hasta que Vitolo agarró un balón pasada la media hora, apuró la jugada y cedió a Correa para que el argentino fuera todo lo resolutivo que la afición le demanda. El rey del barrio y de la filigrana puso el primero en el tanteador.

De ahí al final sólo puede resaltarse el posible penalti del guardameta Oier sobre Griezmann que Gil Manzano zanjó con cartulina para el francés. Saúl y Koke imponían su fuerza en el medio, el Levante apenas asustaba algo con los intentos de Morales y ese solitario gol reflejaba la superioridad de un equipo que, sin casi haber creado ocasiones, controló el partido con tranquilidad.

La segunda parte fue bien distinta. El Atlético salió fresco, rápido, imaginativo y tan empeñado en asegurar la victoria que tres minutos bastaron para que Jorge Resurrección -quizá el mejor hoy- y Vrsaljko trenzaran una preciosa jugada convertida en gol por Griezmann, que de este modo se redimía de aquellas dos clarísimas ocasiones marradas el jueves frente al Sporting de Portugal. Esta vez, como es hábito en el delantero galo, su fantástico remate alcanzó las redes valencianas.

Instaurada la fiesta, los jugadores colchoneros brillaron a ratos y el Cholo utilizó la lógica resguardando a hombres cuyo concurso se antoja fundamental para derrotar a los Gunners de Londres. Griezmann, Koke y Vitolo abandonaron la cancha y tal vez esto sugiera la titularidad del canario en tan importantes compromisos. El advenimiento de Torres, homenajeado hoy de forma permanente, fue junto a una maradoniana acción de Kevin Gameiro lo más celebrado desde el tanto del Principito y hasta que llegó el minuto 76. Entonces, y tras gran jugada de Correa, Fernando remató con acierto el tercero de una tarde llena de color y alegría. Golazo.

Con la victoria de hoy, parece encarrilar el Atlético su lucha por el subcampeonato y dispara el optimismo en una plantilla que cuenta con la baja segura de Filipe para los próximos encuentros y la muy probable de Diego Costa, pero al mismo tiempo exhibe gran forma en jugadores tan fundamentales como Koke -que lo juega todo y siempre bien-, Saúl, Griezmann o Diego Godín. Porque el uruguayo, después de algunas actuaciones no tan afortunadas, vuelve a ser mariscal indiscutible de la defensa menos goleada del país.

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<![CDATA[El Atlético puntúa en el Bernabéu con Oblak y Griezmann por bandera. Por Luis Montero Trenor (Visión rojiblanca)]]>

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Calificaciones: Oblak (9); Juanfran (5), Savic (7), Godín (8), Lucas (7); Thomas (7), Saúl (6), Koke (7), Vitolo (4); Griezmann (8) y Diego Costa (6).

También jugaron Correa (4), Gabi (5) y Gameiro (sin calificar).

 

Habrá quien se ponga a analizar el partido sin tener en cuenta de dónde venían uno y otro equipo, pero desde la trinchera rojiblanca debemos recordarlo. Regresaban los madridistas con la autoestima por las nubes gracias a su triunfo turinés, mientras el Atlético comparecía sobre la hierba de Concha Espina con dos problemas importantes: el descanso después del partido europeo no llegaba ni a setenta y dos horas, y las lesiones sufridas últimamente han llevado al bloque hasta un esfuerzo físico extremo.

Pese a las adversidades, y al contrario que otros técnicos habituados a mirar con lupa los días disponibles para el reposo y la preparación, Diego Pablo Simeone eligió la gallardía, evitó pretextos y dijo a quien escuchara que el Atleti saldría hoy a por todas, sin buscar la excusa fácil y -esta vez sí- justificada.

Aunque el Madrid haya generado bastantes más ocasiones, además de controlar gran parte del encuentro, los colchoneros jamás le perdieron la cara al resultado, se sobrepusieron a un cansancio que hizo su aparición en el último tercio e incluso fueron capaces de reaccionar con gran valentía tras el buen gol de Cristiano Ronaldo, minuto 53. Muy poquito después, Griezmann habilitó a Vitolo, el canario no pudo con Keylor y allá que llegó Antoine para remachar el tanto del empate, hacer que millones de colchoneros saltaran en sus hogares y dedicar el acierto a su niña, que hoy cumple años.

El comienzo del partido fue prometedor para los locales. En veintisiete minutos crearon cuatro ocasiones, pidieron penalti de Juanfran sobre Kross y condujeron al Atleti -que se dedicaba a achicar balones y ceder corners- hasta los metros más cercanos a su portería. A partir de ahí, mayor igualdad de fuerzas: Costa y Saúl pudieron marcar en el lapso de tres minutos, pero todavía faltaba que Marcelo estrellara un balón contra el palo y Oblak desviara a córner el zambombazo de Carvajal. Ese esloveno serio e inasequible a los nervios, ese porterazo sin igual que nos hizo olvidar a todos los guardametas anteriores, es sin duda uno de los cinco mejores jugadores de la liga y merece compartir trono con Messi, Cristiano o Griezmann.

Los comienzos de la segunda mitad fueron de acoso merengue, concretado con un derechazo de Ronaldo que ponía las cosas extraordinariamente complicadas a los propietarios del Metropolitano. Pero frente a lo que parecía avecinarse, sacó el Atlético la fuerza y el coraje necesarios para colocar el uno a uno en el marcador. Fue Griezmann, esa metáfora de la alegría, quien llevó el silencio y la congoja a los madridistas (y a los japoneses con cámara de fotos) que llenaban las gradas del Bernabéu. Admirable la capacidad del francés para lograr goles decisivos.

Aunque Koke tuvo el segundo muy poco después -menudo paradón de Navas-, cayó tremendo cansancio sobre unos atléticos que controlaron con valor y mucha hombría, hasta el final, los ataques merengues. Simeone dio entrada a Gabi por el brasileño Diego Costa, Correa suplió al intrascendente Vitolo, Koke completó un buen trabajo y Saúl puso su enorme capacidad física al servicio de la causa, aunque se le hizo noche cerrada en una contra que bien podría haber supuesto el uno-dos. Ni siquiera las temibles entradas de Modric e Isco pudieron con la solidez del bloque.

Habíamos rebasado el tiempo añadido cuando una falta junto a la frontal del área quebró la templanza de los aficionados rojiblancos. Sergio Ramos lanzó con maestría, pero apareció la mano del querido esloveno para dejar bien claro que hoy no le tocaba perder al Atlético.

Los de alma colchonera pueden estar bien orgullosos de unos jugadores capaces de sostenerle el pulso a cualquiera, incluso en las más difíciles circunstancias. Cuando no faltan ni dos meses para el fin de la temporada, los objetivos son claros y nada fáciles, pero factibles: conseguir el segundo puesto, acabar por encima de los merengues (una cosa conducirá a la otra) y alzar esa Europa League a cuya próxima estación, Lisboa, llegaremos el próximo jueves. Antes, a disfrutar de lo conseguido esta tarde.

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<![CDATA[El Villarreal remonta ante el Atlético, que queda ya a 11 puntos del Barcelona y tendrá que luchar por el segundo puesto]]>

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Las remotas opciones que tenía el Atlético de arrebatarle la Liga al Barcelona se desvanecieron en el Estadio de la Cerámica. El equipo de Simeone fue incapaz de defender el gol que se encontró tras un penalti más que discutible sobre Griezmann y dejó que el Villarreal remontara un partido en el que los rojiblancos hicieron poco por ganar. Enes Ünal, con un doblete en el tramo final, castigo su racanería.

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<![CDATA[La lesión de Filipe Luis ensombrece la 'manita' del Atleti al Lokomotiv]]>

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Filipe se echó las manos a la cabeza y el Atlético se echó las manos a la cabeza. Porque duele la lesión del lateral y porque percances como el suyo eran justo, con la eliminatoria resuelta (el asunto andaba ya 1-2), lo que se trataba de evitar ya en Moscú. No fue consecuencia del frío, en todo caso, más bien de caer por la causa: el 3 rojiblanco apareció desde atrás para rebañar una pelota que se disponía a golpear Éder, así que el golpeado fue él. En el trayecto de la camilla hacia el vestuario, por cierto, no hubo un solo operario capaz de echarle una manta, en manga corta como andaba. El resto del partido no tuvo mucho más que reseñar, más que la victoria apabullante del Atlético que le hace uno de los "ogros" en el Sorteo de mañana.

 
 
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<![CDATA[3-0, Griezmann brilla en el nuevo estadio de la pulmonía]]>

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Calificaciones: Oblak (6); Vrsaljko (6), Giménez (6), Godín (5), Lucas (7); Gabi (6), Saúl (6), Koke (7), Vitolo (6); Griezmann (8) y Diego Costa (4).

También jugaron Correa (6), Gameiro (5) y Fernando Torres (s.c).

 

Aunque todo empezó con la entrega a Antoine Griezmann del premio al mejor futbolista del campeonato durante el mes de febrero, después transcurrieron muchos minutos hasta que la hinchada tuvo motivos reales para aplaudir. El ambiente resultaba gélido: frío en el césped, en la grada y en el clima. Si algunos se quejaban de la rasca que llegaba a sentirse en el Vicente Calderón (no era para tanto), cómo podríamos catalogar entonces las temperaturas polares y el viento que arremete de forma continua contra los abrigadísimos espectadores del Metropolitano. Ojalá este año se adelante la primavera y disfrutemos de un verano precoz, porque sólo así algunos socios atléticos tendrán posibilidades de paliar los efectos de eternas sinusitis.

Como en la primera parte no había demasiado que ver, los chicos del fondo se entretuvieron aclamando a aquel defensa racial llamado Tomas Ujfalusi. El clamor se trasladó a otras zonas del graderío y una socia contaba cuán triste era que determinados aficionados colchoneros no supieran quién era el checo. Por supuesto, se equivocaba: Ujfalusi era un tío serio y elogiable, pero no una leyenda del Atlético. Lamentable de verdad es la situación de españoles que caminan sin conocer a Felipe II ni a Carlos V, o sin tener noticia de las proezas de Hernán Cortés en su paso por un mundo nuevo. Esto sólo es fútbol y cada cosa en su sitio.

Mientras la afición se entretenía con nuevas canciones e intentaba evitar la próxima gripe, el Celta ya había tenido tres y el Atleti sólo creaba peligro con centros desde la banda derecha que intentaban aprovechar Diego Godín o Griezmann. La defensa rojiblanca no llegaba a hacer aguas, pero se mostraba mucho menos solvente que de costumbre. Arriba sólo eran destacables algunas acciones de Griezmann, el oficio de Koke -a veces brillante- y un Vitolo que todavía está enganchándose al bloque pero promete grandes tardes y mejores noches. Cuando parecía que nos íbamos sin nada al descanso y todo hacía presagiar un partido complicado, Griezmann apareció para colocar el primero. Buen gol del francés.

La segunda mitad comenzó con los locales buscando el área contraria y el conjunto gallego plantando cara con firmeza. Radoja tuvo hecho el empate en el 54, aunque su remate fue al poste derecho de Oblak en jugada para no creerse. Y a continuación -cuantísimas veces sucede esto-, Vitolo picó el cuero frente a Rubén y tras aprovechar una excelente asistencia de Griezmann. Antes de eso, el Celta pidió penalti en el área rojiblanca y su jugador Iago Aspas extravió el entendimiento por la no señalización. Con tantas faltas, protestas y desaires al colegiado, lo increíble es que no le expulsaran. Al final acabó sustituido. Es comprensible perder los nervios cuando el corazón alcanza tantas pulsaciones y uno se siente perjudicado, pero es que lo del buen delantero gallego ha sido excesivo y Aspas debería entender que su club le paga -y muy bien- por hacer grandes jugadas y marcar goles, no para que ponga en peligro su continuidad sobre el terreno de juego con actitudes exageradas. Debería aprender a controlarse, aunque tal vez ya sea algo tarde para cambiar.

Correa sustituyó a Vitolo, hizo la tercera diana, los espectadores botaron, el equipo optó por dormir el partido y las cabezas pensaban ya en Moscú. El trabajo estaba hecho: tres-cero, y Oblak de portero. Ahora toca la Europa League.

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<![CDATA[El Atlético paga su timidez e inoperancia en ataque y se aleja del título. Por Luis Montero Trénor]]>

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Calificaciones: Oblak (5); Vrsaljko (6), Godín (5), Giménez (9), Filipe Luis (6); Gabi (5), Thomas (7), Saúl (5), Koke (3); Griezmann (5) y Diego Costa (3).

También jugaron Correa (6), Gameiro (5) y Lucas (5).

 

El partido de hoy era una ocasión única para colocar al Barça a tiro de piedra. Si la trayectoria azulgrana en liga es inmaculada -ni una sola derrota, se dice pronto-, también es cierto que últimamente había cedido puntos contra equipos muy inferiores y además venía de tropezar contra Las Palmas el pasado jueves. Pocas horas de recuperación hasta el gran duelo. Por eso, por las últimas actuaciones rojiblancas y por la alegría que recorre el cuerpo de los atléticos cuando ven la portería donde Diego Godín marcó el gol de aquella liga heroica, hoy era el día.

En la primera parte sólo hubo una ocasión -no demasiado clara-, y esta fue el gran gol conseguido por Messi en lanzamiento de falta. El Atlético se defendió con enorme solidez, sí, pero de medio campo hacia arriba fue una máquina de perder balones. Los intentos de presionar la salida barcelonista tampoco dieron el menor resultado. Aunque seamos honestos: si Leo no hace el milagro suyo de cada día, tal vez la sensación al descanso hubiera sido la de que los colchoneros supieron controlar al líder y luego, en la segunda mitad, tal vez serían capaces de aprovechar el mayor cansancio del rival.

Pero el diez argentino acertó -como casi siempre-, el Barça gozó del control absoluto y esos primeros cuarenta y cinco minutos fueron lentos, poco atractivos para el espectador y de nulidad ofensiva atlética. El arco de Ter Stegen fue un mero elemento decorativo y en absoluto se hubiera notado si alguien lo llega a arrancar de allí. Quizá ni nos habríamos dado cuenta. El Atleti estuvo tímido y cuando gozaba de la posesión del cuero sólo pensaba en asegurar muchísimo los pases para no provocar contras blaugranas. Lo de arriesgar un poquito, imprimir velocidad y crear alguna ocasión, ni se contemplaba.

La segunda mitad fue algo distinta porque los cambios de Simeone iban encaminados a crear juego de ataque, pero los centrocampistas estuvieron romos en esa labor. Al Atlético le falta ese jugador talentoso capaz de agarrar la manija, dar coherencia y buscar pases profundos. Un Arda Turan, un Diego Ribas. Un Koke, si el madrileño no tuviera que dejarse el alma y los pulmones en perseguir a los contrarios y colaborar heroicamente con el plan defensivo. Luego, falta energía para dirigir el ataque.

Si Koke estuvo de lo más impreciso en el pase, a un voluntarioso Saúl se le hacía de noche cuando trataba de crear peligro y Thomas, el mejor del mediocampo, adolecía de lentitud. Atrás, José María Giménez valía por dos, apagaba todos los fuegos y compensaba el poco elogiable partido de Godín. Arriba, Diego Costa tuvo una actuación irrelevante y Griezmann bajaba a recibir balones porque ser delantero del Atlético, hoy, era tan desesperante como aburrido. De todos modos, el equipo peleó sin fortuna hasta el final y hasta pudo lograr el empate si el árbitro no ve un fuera de juego milimétrico de Diego Costa, que asistió a Kevin Gameiro.

Es verdad que el Atleti no estuvo bien, pero no podemos olvidar que delante tenía nada menos que al Barça. Sin la chispa de otros encuentros, los catalanes supieron aprovechar lo poquito que crearon en ataque y luego se cerraron con tanta eficacia que no cedieron una sola ocasión visitante. Aunque Iniesta debió marcharse lesionado en la primera parte, las salidas de Gomes y Paulinho echaron el candado a las intenciones de un oscuro Atlético de Madrid. Hubo cambio de papeles y el Barcelona hizo la de Simeone.

El Barça pone mucha tierra de por medio, pero los rojiblancos deben seguir sumando victorias -una tras otra y sin descanso- por si las moscas. Cosas más raras se vieron. Y ahora toca olvidarse de esta derrota, centrarse en la Europa League y vencer al Lokomotiv de Moscú el próximo jueves.

Siempre adelante, y que no decaiga.

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<![CDATA[El equipo de Simeone supera una prueba de fuego para presentar su candidatura para luchar por la Liga]]>

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Parece que el Sevilla ha acusado el cansancio de jugar dos partidos tan exigentes en cinco días. Montella ha sacado el mismo once esta noche contra el Manchester United, mientras que Simeone ya avanzó rotaciones contra el Copenhague. Pero los hispalenses también han pagado tres errores defensivos muy graves.

Errores que en dos casos han sido provocados por el gran trabajo del Atlético en la presión y lo despiertos que han estado sus hombres de ataque para complicar la salida de balón del Sevilla. Excelente trabajo en defensa de los rojiblancos, salvo en esos minutos finales en los que se dejó llevar con 0-5

"Estoy muy contento con el trabajo del equipo, salvo por los dos goles que nos han metido. Lo más importante son los tres puntos. Vamos a intentar ganar todos los partidos que nos quedan. Soñamos con ganarlos y luego ya veremos lo que pasa al final", dice Griezmann en los micrófonos de BeIn.

"Depende de cómo se mira que ha sido superior. Creo que en la primera parte hemos sido superiores nosotros, pero se han encontrado con un fallo nuestro y el golazo de Griezmann. A partir de ahí, la segunda parte ha sido muy importante para nosotros", dice Escudero.

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<![CDATA[El Atlético mejora y se lanza a por la liga. Por Luis Montero Trénor]]>

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Calificaciones: Oblak (5); Vrsaljko (7), Giménez (8), Lucas (7), Filipe Luis (6); Thomas (7), Saúl (6), Correa (5), Koke (5); Griezmann (8) y Diego Costa (5).

También jugaron Godín (6), Gameiro (8) y Gabi (6).

 

Acostumbrados a partidos en los que bastaba un solitario gol para echar el cierre y asegurarse los tres puntos, se regresa del Metropolitano con la falsa sensación de haberle infligido una gran goleada al Athletic porque 2-0 ya parece marcador abultado. Esta vez, Diego Pablo no insistió en la táctica del autobús y prefirió que su equipo continuara mandando hasta poner tierra de por medio. Mucho mejor así.

La primera parte fue de dominio local, pero las ocasiones pudieron contarse con los dedos de media mano. Giménez casi hace el primero al cazar un balón servido por Griezmann, Correa no culminó bien su brillante acción junto a la línea de fondo y el árbitro -qué raro- se tragó el claro derribo de Núñez a Costa en el interior del área. Entonces echamos la vista atrás, recordamos que hace sólo dos semanas Godín perdió tres dientes cuando trataba de rematar frente a Neto y nos preguntamos qué debe pasar para ver cómo un árbitro señala penalti a favor del Atlético. Ni una pena máxima han lanzado los rojiblancos en lo que va de temporada -contabilizamos liga, Copa, Champions y Europa League-, ni una sola vez fue expulsado el jugador de cualquier equipo rival.

Tampoco estuvo mal el Atleti en esos primeros cuarenta y cinco minutos, pero el juego fue más bien aburrido y sólo cobró algo de interés cuando Griezmann acudía a zonas intermedias y desde allí comandaba los ataques. Encomiable el sacrificio del francés y fantásticas sus prestaciones en cualquier parte del campo. Thomas agarró el eje con solvencia y los dos centrales, Giménez y Lucas, no tuvieron ningún problema para hacer humo los tímidos y casi inofensivos intentos del Athletic. El club debe trabajar para que estas joyas de Uruguay y Francia formen una pareja inexpugnable por muchos años. Con permiso de Diego Godín y su socio montenegrino, los dos jóvenes son el futuro y casi casi el presente.

Los veinte minutos iniciales de la segunda mitad transcurrieron sin que el Atleti pusiera cerco de verdad a la portería contraria e incluso pudo marcar el equipo vasco en disparatado error de Oblak, impropio de su talento y seguridad. Pero el guardameta escapó como pudo del lío que él mismo había montado, la jugada continuó y Griezmann llevó a cabo una estupenda acción con pase de gol que Gameiro aprovechó. Había salido Kevin por Koke para ser el hombre del partido porque poco después -en el 79- envío un pase profundo y bien medido a Diego Costa que la defensa bilbaína fue incapaz de atajar y el delantero de Lagarto resolvió en mano a mano contra Kepa, que soportó durante el segundo tiempo las iras y el pitorreo del fondo por su presunto intento de ir al Madrid.

El Atleti se coloca a siete puntos del liderato una semana antes de visitar el Sánchez Pizjuán.

La cita se antoja dificilísima y clave para comprobar si es sólida -si es de verdad- esta ilusionante candidatura al título de liga. Será imprescindible creérselo, justo lo que hoy ha hecho un Gameiro quizá a veces lastrado por cierta falta de confianza. Y sin fe en las posibilidades propias, ni Maradona brilla.

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<![CDATA[1-4: el Atlético se toma muy en serio la Europa League. Primer articulo de Luis Montero Trénor para Sierra Norte Digital]]>

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Calificaciones: Moyá (5); Juanfran (5), Giménez (8), Godín (7), Lucas (7); Thomas (6), Saúl (6), Correa (4), Koke (6); Griezmann (8) y Gameiro (5).

También jugaron Carrasco (6), Vitolo (7) y Gabi (5).

 

Cuentan que ayer el frío de Copenhague era capaz de quebrar el alma y así parecía por la gran nevada que cayó durante casi todo el partido. Tal vez por eso Jan Oblak comenzó a sentir principio de gripe, dejó paso a Moyá y provocó un rictus de mosqueo en el rostro de los atléticos porque el esloveno lleva muchas batallas -temporadas en realidad- siendo el soldado más determinante. Pero al margen del portero que defendiera el marco atlético, la cita europea de ayer no presagiaba ninguna diversión: rival flojo, temperatura gélida y un equipo rojiblanco demasiado acostumbrado a guardar muy bien la ropa sin acordarse de jugar un poquito al fútbol. Algo olía a aburrimiento a Dinamarca.

Las previsiones fallaron. El Atlético salió mandón, dominador, no concedía tregua al contrario y fue capaz de generar muchas oportunidades en muy pocos minutos. De pronto, la armonía se rompió y reaparecieron los peores fantasmas cuando Fischer -el mejor del Copenhague con diferencia- marcó de tacón el primer tanto del partido. Corría el minuto quince y el marcador reflejaba justo lo contrario de lo que había sucedido sobre el césped.

Quizá el Atleti acusara el golpe durante tres o cuatro minutos, no más. Luego, Saúl Ñíguez aprovechó un buen centro de Griezmann para cabecear el empate, rebajar la euforia de una hinchada exultante y poner en evidencia la endeblez de la defensa danesa. A partir de ahí, retorno a la normalidad: el equipo español no consintió ninguna acción local de peligro, Thomas se erigía en director del juego colchonero, los laterales parecían extremos y Antoine, muy inspirado, comandaba con acierto la mayoría de los ataques. En el 36, el Principito devolvió de forma magnífica una pared a Lucas para que este sirviera a Gameiro el 1-2. Un gol con acento francés.

La segunda parte fue parecida. El Atlético dominaba y jugaba cerca del área rival, aunque tal vez con menor profundidad y sin generar tantas ocasiones. Koke cambió varias veces de demarcación: había empezado en banda izquierda, la omnipresencia de Lucas Hernández hizo que fuera centrándose, después pasó a la derecha por dejar el carril izquierdo a Carrasco y finalmente, con el belga adelantado y Vitolo en su lugar natural, retornó al puesto del inicio. Un mareo que llevó sin brillo, pero con dignidad, oficio y sabiendo cumplir siempre. Mención especial merecen Diego Godín, dándolo todo pocos días después de la jugada que le provocó una dolorosísima lesión bucal, y el bravo José María Giménez. Pocos jugadores tan aguerridos y honestos como el joven uruguayo.

Griezmann redondeó su partido con un buen gol, Vitolo hizo el cuarto y los rojiblancos no quisieron relajarse ni un momento. Hacen bien, el escudo se defiende siempre con dignidad y las competiciones son para intentar ganarlas. Además, cientos de valerosos incondicionales apoyaban desde la grada y esta plantilla debe conjurarse -debe conspirar- para que Fernando Torres no se retire del fútbol sin levantar un título con su equipo del alma. Buen partido del Atleti y la Europa League, ahora sí, empieza a hacernos ilusión. Nápoles, Arsenal, Borussia, Olympique, Milán o los otros equipos españoles no van a ponerlo nada fácil.

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<![CDATA[Oblak vuelve a salvar al Atlético ]]>

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0-1 del Atlético. Suficiente para los futbolistas de Simeone, encaramados a la segunda plaza a la espera de que la suma de su regularidad y un traspié del Barça encienda un pelo más la disputa por el título...Jugar, jugaron poco. 

Si al Atlético le faltó precisión, al Málaga le pesó la ausencia de atrevimiento y descaro. Se quedó en una salida más vigorosa en el segundo acto apagada por Oblak con otro de sus vuelos imposibles a la escuadra a lanzamiento de falta de Rosales. Ahí se quedó todo lo más reseñable del partido, que casi empezó como acabó , 0-1 y a correr mucho y jugar poco.

 

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<![CDATA[Goleada rojiblanca en un encuentro plácido en el Wanda Metropolitano]]>

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El Atlético de Madrid derrotó con suficiencia a Las Palmas (3-0) en el estadio Wanda Metropolitano. Los rojiblancos se impusieron gracias a los goles de Griezmann, Fernando Torres y Thomas Partey, y con esta victoria el equipo de Simeone se afianza en la segunda plaza de la clasificación con 46 puntos.

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<![CDATA[El Atlético se queda en Enero con la consolación de la Liga Europa y mantener un segundo puesto en Liga]]>

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El fútbol tiene estas cosas. El Sevilla, un cadáver deportivo hace apenas dos semanas, está a dos partidos de jugar una final después de superar a uno de los mejores equipos de Europa, un Atlético que se sobrepuso al gol inicial de Escudero y que acusó, esencialmente, una preocupante falta de pegada.Fue un acto de Copa en estado puro. 

En una preciosa demostración de fuego cruzado emergió la figura de Griezmann, quien a los 13 minutos golpeó de forma impecable para coger algo adelantado a Rico y anotar un auténtico golazo. El empate motivó todavía más al Atlético, quien se lanzó al ataque con furia, acumulando llegadas al área del Sevilla. Seguro que Diego Costa, lesionado, sufría delante del televisor.

Al igual que en la primera mitad, el Sevilla salió muy enchufado en la segunda mitad. Correa, un incordio por su velocidad y clase, se metió en el área y fue objeto de penalti por parte de Saúl. Banega, con clase, volvió a golpear a un Atlético al que el partido se le puso ya demasiado cuesta arriba. Rico, con un paradón a Correa, evitó que el equipo de Simeone pusiera en apuros una eliminatoria que el Sevilla definió en un fantástico contragolpe, culminado por Sarabia, otro de los futbolistas que ha vuelto a rendir a un excelente nivel. 

 El Atlético, por su parte, ha perdido pegada cuando menos se esperaba. Tiene tiempo para reaccionar en la Liga y le queda el consuelo europeo de la Liga Europa.

 

 

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<![CDATA[Otro error defensivo le cuesta dos puntos al Atleti]]>

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La dificultad para cerrar los partidos asoma como el nuevo problema del Atlético. Le pasó contra el Sevilla y de nuevo contra el Girona. Otra vez un despiste defensivo le costó un gol y el empate. Si cuando estaba inmerso en la dinámica negativa, cuerpo técnico y jugadores cargaban parte de sus explicaciones a no poder abrir el marcador, ahora emerge esa falta de contundencia ofensiva cuando se ponen en ventaja. Y lo que es peor, para un conjunto que presume de solidez, esa la falta de rigor también le aparece en su propia área. Fue Portu el que castigó un pelotazo mal dado al aire de Koke que se quedó corto y que Savic no estuviera rápido para trata de dejar en fuera de juego al volante. Para entonces, Simeone ya había jugado con el 1-0 para hacer los cambios. No estaban en el campo ni Griezmann, ni Diego Costa, reemplazados por Koke y Gameiro respectivamente.

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<![CDATA[Los errores de Moyá y Savic en el tramo final complican el pase a Semifinales del Atlético]]>

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El Sevilla se llevó la victoria en esta ida de los cuartos de final de la Copa del Rey. Se adelantó el Atlético por medio de las botas de Diego Costa, pero un gol en propia puerta de Moyà y otro más de Correa dejaron al Wanda helado.

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<![CDATA[Un rácano Atlético de Madrid le mantiene el pulso al Barça sufriendo de más ante el Eibar]]>

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La idea estaba clara, seguridad defensiva y unas transiciones fulgurantes al pasar el centro del campo. Pocos toques porque las dimensiones del campo armero.

El Atlético encontró la fórmula a los 27 minutos con un grandísimo pase en profundidad de Saúl que Griezmann colocó en el corazón del área para que Gameiro lo parase y a la media vuelta batiese a Dimitrovic por debajo de las piernas.

Comenzó la segunda mitad con cambio de pieza en el Eibar.

A diferencia de lo que sucedió en Valencia, donde el Atlético no bajó el pistón, en Eibar, los de Simeone volvieron a dar ese paso atrás que acostumbran cuando se ponen por delante. Y claro, sufrieron, aunque sólo fuese por el hecho de contar con la presencia del equipo rival en su campo, por dejarle jugar como le gusta, con entradas por banda y balones colgados. A los 60 minutos, el Atlético ni se había acercado a la portería de Dimitrovic.

Un centro de falta que Enrich remató de cabeza, tocó en Godín y el balón le llegó de milagro a Oblak.

Un cabezazo peligrosísimo de Oliveira que detuvo sobre la linea Oblak; y un disparo de Inui; justo antes del milagro de turno del esloveno. Otro disparo del japonés al que reaccionó con un vuelo fantástico cuando estaba cubierto por un montón de defensas.

El Atlético estuvo a punto de encontrarse con la tragedia al final, en un remate de Kike García que se marchó rozando el palo. Y de un disparo a bocajarro en el que el Eibar pidió penalti. Y otro remate de corner de Oliveira.

 
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