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¡¡¡Viva Franco!!! (Sin perdón). Por Carlos Rubio Romo

10 de febrero de 2018 -
13:01 min.

En el ocaso del año pasado, con las familias preparando ya la Navidad, el PSOE presentó en el congreso de los diputados una Proposición de ley para la reforma de la ley 52/2007. Esta última no es otra que la malhadada ley de “memoria histórica” que consagraba legalmente la mentira y la manipulación de una parte fundamental de la Historia de España, insultando, difamando y humillando públicamente la memoria de muchos compatriotas ya fallecidos y ensalzando al mismo tiempo la figura de, en muchos casos, criminales convictos y confesos a los que se les distinguía con el sacrosanto linaje de “luchador por la democracia”.

Esa burla legal al sentido común fue promovida entusiastamente por la izquierda y los sepaRATAS y combatida por el PP con toda la tibieza de la que sólo son capaces de hacer gala sus melifluas señorías. Cuando estos llegaron al poder con mayoría absoluta, no sólo no derogaron ni un artículo sino que se emplearon con todo el ardor del que solo esos acomPPlejados poseen la receta a aplicarla en toda su extensión.

Creo que la primera reacción de muchos españoles ante la enésima ofensiva marxista, en este caso del corruPSOE, para acabar con la libertad de pensamiento y de opinión es que son muy cansinos. Muy pero que muy pesados. Unos murgas. Unos verdaderos plastas. Cargantes hasta el desmayo. Nos aburren con esa obsesión por rehacer la Historia: borrar lo que les interesa, deformar lo que les favorece e inventar lo que les conviene.

Esa reacción que es absolutamente comprensible no es suficiente. Si nos quedamos en eso es que nos hemos quedado verdaderamente en la superficie del problema sin aprehender el fondo diabólico que subyace en cada letra de la proposición de ley.

En efecto,

De ser aprobada y todo parece indicar que lo será, puesto que los ultra-centristas de Ciudadanos van a votar a favor o como mucho abstenerse, se va a dar carta de naturaleza legal al delito de pensamiento, a la persecución religiosa a los católicos, a la manipulación de los alumnos, a la destrucción física de libros y documentos y a la humillación pública del jefe del Estado y todo ello bajo la atenta vigilancia de una siniestra “Comisión de la Verdad” cuya sola mención ya provoca escalofríos

de ser aprobada y todo parece indicar que lo será, puesto que los ultra-centristas de Ciudadanos van a votar a favor o como mucho abstenerse, se va a dar carta de naturaleza legal al delito de pensamiento, a la persecución religiosa a los católicos, a la manipulación de los alumnos, a la destrucción física de libros y documentos y a la humillación pública del jefe del Estado y todo ello bajo la atenta vigilancia de una siniestra “Comisión de la Verdad” cuya sola mención ya provoca escalofríos. Si los centristas-reformistas-progresistas-liberales de Ciudadanos se unen al pelotón de la ignominia formado por los admiradores y herederos ideológicos de esos “paladines de la libertad” que fueron Lenin y Stalin así como los muy heroicos “antagonistas” del racismo más vomitivo como Sabino Arana y Luis Companys, se convertirán en cómplices de un crimen contra la dignidad y la libertad humana.

En el compendio de vilezas que representa el proyecto de ley se omite toda referencia a las decenas de miles de víctimas de los crímenes del bando rojo. Para el corruPSOE esas víctimas no existen. Con la autorización del gobierno del cual el PSOE era un miembro destacado, se desencadenó el terror rojo. Decenas de miles de españoles fueron asesinados, mutilados salvajemente, quemados o enterrados vivos. Miles de españolas fueron vejadas, humilladas, violadas. Y todas esas salvajadas con el paraguas legal, repito, del gobierno de la República del que el PSOE era miembro destacado. Esas víctimas para el corruPSOE no existen.

Pero, claro, ¿qué se va a esperar de los herederos de Indalecio Prieto, el fundador del SIM (Servicio de Información Militar) y de Santiago Garcés, su director? El SIM fue una gigantesca máquina represiva en cuyas celdas se torturaba y se asesinaba sin piedad. La otra pata del terror fueron las tristemente célebres checas en manos de los partidos marxistas entre los cuales, por supuesto, el PSOE.

El PSOE tiene las manos manchadas de sangre inocente. De hombres y mujeres cuyos “delitos” eran ir a misa, enseñar a leer a analfabetos, ayudar a los más pobres, socorrer a enfermos, vestir un hábito o una sotana, ser padre de familia numerosa o llevar una cruz colgada del cuello. La psicosis criminal del PSOE y del resto de la izquierda no tenía límites. ¿Qué legitimidad tiene el verdugo para hablar de víctimas?

El Art. 4.1 de la proposición de ley cita la nulidad de los tribunales y jurados constituidos en la Guerra Civil para aplicar condenas por motivos políticos, ideológicos y religiosos. El Art. 4.2, sin embargo, cita solamente los tribunales nacionales y omite toda referencia a los creados en el bando rojo, que basaban sus condenas en siniestras farsas judiciales. ¿De qué Justicia nos va a hablar el PSOE? ¿De la que le aplicaron sus militantes, Luis Cuenca y Fernando Condés entre otros, cuando secuestraron y descerrajaron un tiro en la nuca a D. José Calvo Sotelo, diputado y uno de los jefes de la oposición de derechas en el Congreso? ¿O del atentado contra Antonio Maura, presidente del gobierno, instigado por el fundador del PSOE, Pablo Iglesias, y ejecutado por el militante del PSOE Manuel Posa Roca? ¿De qué Justicia hablan los herederos de Largo Caballero fundador de la milicia conocida como los “chíbiris”, formada únicamente por socialistas y que desde 1933 asesinan en las calles a decenas de oponentes ideológicos? ¿Quizá cuando hablan de Justicia se refieren a la Ley de Vagos y Maleantes redactada por el socialista Luis Jiménez de Asúa que dio lugar a una intensa represión social en manos de los jueces, quienes sólo lo empleaban para enviar a las cárceles a aquéllos en los que veía “una conducta reveladora de inclinación al delito”?

El Art. 6 del proyecto de ley del corruPSOE crea una “Comisión de la Verdad”. Formarán parte de él los que ellos llaman “grupos memorialistas”, o sea, los que defienden la misma versión de la Historia que la Izquierda. Yo no sé Ud., amable lector, lo que sentirá al leer esto pero a mí me recorre la espalda un escalofrío. Primero porque oír la palabra “verdad” de la boca de un marxista es como oír al terrorista Otegui hablar de paz…la de los cementerios. Y después porque detrás de semejante invento no se esconde otra cosa que la naturaleza totalitaria marxista que busca imponer por la fuerza su doctrina. Y es que no lo pueden evitar. Son así. Les repugna la crítica. La contradicción. El debate. Pero sobre todo les repugna la Verdad, con mayúsculas, porque saben que es exactamente lo contrario de lo que ellos llaman “verdad”. Esa comisión no será otra cosa que un inmenso órgano censor con poderes ilimitados que aplastará cualquier disidencia. Porque no se engañen, empiezan por la Historia pero luego machacarán a los que se opongan al resto de sus obsesiones: la ideología de género, la eutanasia, el aborto, el laicismo... Es inconcebible que en pleno s. XXI, donde la información circula a velocidad de vértigo, donde el nivel de desarrollo tecnológico no cesa de progresar y donde estamos empezando a asomarnos por primera vez en la Historia de la Humanidad a la posibilidad de acabar con la pobreza extrema en el planeta, el PSOE se empeñe en recomenzar con un sistema político cuyo único “logro” ha sido reducir al hombre a la categoría de bestia robándole su dignidad y su libertad y condenándole a una existencia de terror y de miseria.

 En su obsesión cristianófoba, El Art. 28 del anteproyecto dice lo siguiente: “La Iglesia Católica será requerida para la retirada de simbología de exaltación de la Guerra Civil Española en templos y cementerios, cruces de los caídos, o cualquier otro lugar de propiedad eclesiástica”

El Art. 29 también pretende convertir el Valle de los Caídos en “un centro nacional de Memoria”, obviando en todo momento el hecho de que esa Basílica es propiedad de la Iglesia Católica. Los Acuerdos entre España y la Santa Sede de 1979, que como tratados internacionales son de obligado cumplimiento por el Estado, indican claramente en su Artículo I: “Los lugares de culto tienen garantizada su inviolabilidad con arreglo a las Leyes”.

Sin ninguna sorpresa, vemos que el Art. 27 habla de “la retirada de escudos, insignias, placas y otros objetos o menciones conmemorativas de exaltación, personal o colectiva, de la sublevación militar, de la Guerra Civil Española y de la represión de la Dictadura”. Evidentemente las calles dedicadas al asesino de Paracuellos, a Dolores Ibárruri (la “demócrata” que dijo que “es preferible condenar a cien inocentes antes que el culpable pueda ser absuelto”), a Largo Caballero, a Luis Companys y otros eximios representantes del odio, el terror y el asesinato sistemático del oponente no se tocarán.

En el Art. 32 atacan con otra de sus obsesiones paranoicas: “La promoción de investigaciones orientadas a profundizar sobre la represión padecida por las mujeres durante la Guerra Civil Española y la Dictadura franquista, contemplando la violencia física, psicológica y política ejercida contra ellas por razón de género, así como las estrategias de resistencia por ellas desplegadas”. ¿Cómo, cómo, cómo? ¿Quiénes son los que nos hablan de represión de la mujer? ¿Los del mismo partido que se oponía firmemente al voto de la mujer en 1931? ¿Los sucesores de Margarita Nelken y Victoria Kent, diputadas socialistas que se destacaron por su rechazo frontal al voto de las mujeres?

La guinda de este esperpento siniestro la ponen en el Art. 29, donde se contempla convocar “un acto público en sede parlamentaria para que la autoridad competente del estado”, se supone que el Rey aunque no lo expliciten, “pida perdón a las víctimas del franquismo y a sus familiares”. Evidentemente lo que no contemplan es pedir ellos perdón a las familias de los miles de asesinados por el PSOE. Es de una estupidez tan supina que no merecería ni un comentario si no fuera porque estas mentes criminales lo dicen completamente en serio.

La patraña legal que piensan utilizar para machacar a todos los que pensamos distinto a ellos es el art. 510 del Código Penal modificado a su antojo y así poder castigar con prisión de seis meses a dos años delitos de opinión como por ejemplo justificar el franquismo. No es en absoluto de extrañar que los mismos que se han abrazado con Fidel Castro, alabado a Lenin y Stalin y brindado con champagne cuando la ETA asesinó al comandante Sáenz de Ynestrillas o al almirante Carrero Blanco piensen llevarnos a prisión por expresar una opinión.

Como no podía ser menos, en el proyecto de ley el corruPSOE realiza un sentido homenaje a sus correligionarios alemanes, tanto comunistas como nacional-SOCIALISTAS, cuando propone que “El juez o tribunal acordará la destrucción, borrado o inutilización de los libros, archivos, documentos, artículos y cualquier clase de soporte objeto del delito a que se refieren los apartados anteriores o por medio de los cuales se hubiera cometido. Cuando el delito se hubiera cometido a través de tecnologías de la información y la comunicación, se acordará la retirada de los contenidos.”  Es decir, pretenden recomenzar la quema de libros en público, eso sí versión 4.0, como en el Berlín de 1933 y en el de 1955.

¿Por qué ese afán en destruir, denigrar o deformar la Historia de España y más concretamente el período franquista y la guerra civil? ¿Quiere el PSOE borrar su connivencia y su complicidad con el comunismo, responsable de más de cien millones de asesinados en el s. XX? Seguramente. Aunque la inmensa mayoría de medios de comunicación y de escritores estén absolutamente abducidos por las bondades del pensamiento marxista o, al menos, no se opongan, nunca se sabe: mejor enterrar la verdad bien profundamente y así asegurarse de que nadie la saque a la luz.

¿Será quizá porque durante el Franquismo no se asesinaban legalmente cien mil niños cada año en el vientre de sus madres?

Puede que también porque en aquella época, se podía estudiar y hablar español en todo el territorio nacional. También porque no hubo trescientos mil vascos y navarros que tuvieron que dejar sus regiones por la amenaza de ETA.

El odio de la izquierda contra Franco puede provenir de que en aquella época no pudimos gozar de la multiculturalidad, puesto que no había barrios enteros invadidos por musulmanes integristas ni tampoco atentados perpetrados por ellos

El odio de la izquierda contra Franco puede provenir de que en aquella época no pudimos gozar de la multiculturalidad, puesto que no había barrios enteros invadidos por musulmanes integristas ni tampoco atentados perpetrados por ellos.

En el Franquismo la Sociedad era tan “intolerante” que los católicos podíamos practicar nuestra Fe sin ser perseguidos y sin que nuestra Fe sufriera escarnio público con el dinero de nuestros impuestos.

Comprendo el odio de la izquierda a Franco porque entonces la familia se respetaba y se ayudaba desde el Estado: los niños eran considerados una bendición y no un estorbo como ahora.

Fíjese Ud., amable lector, qué aberraciones promovía el Franquismo: cuando uno nacía niño, era un niño y cuando nacía niña, era niña. Ahora, un tío de pelo en pecho puede hacerse llamar Elena y una señora de muy buen ver jurar que se siente Paco desde que nació y solícitamente un muy serio señor del registro civil, le cambiará su identidad.

Por no hablar de los matrimonios, ¡madre mía! Todos formados por un señor y una señora. ¡Qué aburrimiento! Con el PSOE mola más: chico con chico, chica con chica, moro con tres moras, transgénero con transexual, drag-king con drag-queen, hijra con pangénero, género fluido con agender…Todo vale.

Es posible que la inquina izquierdosa provenga de la comparación económica. Es verdad que en 1975 el Gasto Público era de apenas el 25% y que en 2016 fue del 42% del PIB, que la Deuda Pública era del 13,3% del PIB y ahora supera el 100%, que en 1975 por cada 100 ocupados en las empresas privadas había 47 en el colectivo de asalariados públicos, pensionistas y parados subsidiados y ahora hay 100 en el privado y 108 en el público, pero, claro, es que zETAp tuvo el “honor” de tener un país con más de cinco millones de parados y que Felipe González, el que iba a crear 800.000 puestos de trabajo y terminó aumentando el número de parados en casi un millón y medio. Ah, ¿y los impuestos? Otra de las obsesiones de la izquierda. Pues es normal que odien a Franco porque en 1975, la presión fiscal no llegaba al 23% y ahora es del 34%.

Dicen que no había libertad política porque no había partidos. ¿Y de qué libertad nos hablan: de la que existe en Vascongadas y Navarra donde se han asesinado y aterrorizado durante cuarenta años a cualquiera que se oponía a la ETA, la cual está ahora legalmente en las instituciones? ¿O de la que existe en Galicia y Cataluña donde te queman tu casa si pones una bandera nacional o te queman el coche, “libremente” eso sí, si te consideras español? ¿Es mejor la situación ahora donde los partidos, todos los partidos, están ahogados en casos de corrupción donde se han robado miles de millones de euros? ¿El partido de Roldán y de Felipe González, de Guerra y de mi “henmano”, de Vera y Barrionuevo, de Mariano Rubio y de Filesa, el de Chaves, Griñán y los tres mil millones de los ERE va a convencernos de la superioridad política del régimen del ’78 respecto del régimen anterior? ¿Están Uds. seguros?

¿Y qué decir de la libertad sindical? En el franquismo los sindicatos se ocupaban de mejorar la vida de los obreros sin arruinar a los empresarios. No tenían tiempo para gastárselo en mariscadas como el camarada Cándido Méndez o en relojes Rolex y cruceros de lujo como el camarada “Toxo” o en estafar a miles de familias humildes como la UGT del camarada Nicolás Redondo con la cooperativa de viviendas PSV. No eran una casta intocable de privilegiados mamando de la ubre pública.

La izquierda odia a la persona: a su dignidad y a su libertad. Y odia al Catolicismo porque este defiende el libre albedrío, o sea, la libertad y la plena responsabilidad de la persona por sus decisiones. Al mismo tiempo, la Iglesia Católica subraya que cuando el hombre se aparta de la ley moral, atenta contra su propia libertad. Se explica así el encono en la persecución al Catolicismo, puesto que este defiende la libertad humana. Y se explica también así la obsesión marxista por romper la ley moral natural y crear otro contra-orden moral lleno de las más terribles aberraciones para que el hombre, pensando ser más libre que nadie, se convierta, en realidad, en un patético esclavo.

La izquierda desprecia al individuo. Para el marxismo sólo existen “las masas”. La izquierda no busca la igualdad. Busca la uniformidad. La Iglesia Católica por su parte declara que todos los hombres somos iguales puesto que todos somos hijos de Dios pero que esa igualdad no implica uniformidad. No somos mejores ni peores sino distintos. Cada uno con sus talentos.

No es difícil de entender que el PSOE y toda la izquierda consideren a la Iglesia su más firme enemigo y esta ley es una batalla más que quieren librar contra Ella. Contra mí. Contra todos los católicos. Porque no se engañe, amable lector, la guerra de la izquierda contra Franco y todo lo que pueda identificarse con él no es su objetivo principal. El verdadero objetivo de la izquierda es la Iglesia Católica.

El PSOE, el partido más corrupto de la Historia de España, el partido de los golpes de Estado en 1930 y 1934, el partido que colaboró entusiastamente con el régimen del General Primo de Rivera, el partido que manipuló masivamente los resultados de las elecciones generales de 1936, el partido de las checas sanguinarias está a punto de cometer otra vuelta de tuerca contra la libertad. A la altura de las peores de su vergonzosa y dilatada (demasiado) historia. Nos quiere obligar a pensar lo que ellos nos impongan. A ser borregos. Autómatas. Esclavos. Lo que traman es gravísimo.

Para titular este artículo me he permitido reformular el título de uno de los geniales libros que escribió Fernando Vizcaíno Casas: Viva Franco (con perdón)”.

Cuando el general Franco falleció, yo tenía cuatro años. Poco sospechoso, pues, de haber apoyado su acción de gobierno y aún menos de haber colaborado en ella. Imposible sentir nostalgia de algo que no se ha vivido. Crítico con lo que a mi juicio hizo mal y admirativo con lo que en mi opinión hizo bien. Porque de todo hubo: también malo, evidentemente. Pero es que ahora no se trata ni de adhesiones ni de rechazos. Ni de amores ni de odios. Se trata de nuestra libertad. Ni más ni menos.

Inconformista y rebelde de nacimiento, yo no escribo para agradar a nadie sino para dar mi opinión. Con rigor absoluto. En total libertad. Y así quiero que siga siendo.

Por ello, “armado” con mi megáfono de papel en forma de artículo periodístico, hoy, como símbolo en defensa de la libertad que los rojos persiguen con saña, me enorgullezco en gritar desde mi trinchera indómita y os animo a todos los que amáis la libertad a hacerlo conmigo: ¡VIVA FRANCO!...sin perdón, faltaría más.

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Carlos Rubio Romo

Ingeniero Industrial. Vivir en Francia desde hace años no le ha impedido seguir la actualidad nacional con pasión. Casado y padre de seis hijos. Entre todas sus ocupaciones, intenta encontrar tiempo para una de sus pasiones: escribir, pasión que desarrolla en varios medios digitales.

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